Santiago Canto Sosa

 

Presunción

 

Creyó la estatua que su brillo

de mármol o de bronce

daba lustre a los jardines.

 

Creyó en el discurso del poeta,

del político indiscreto

que a veces la saludaba con su mano abierta.

 

Creyó la ingenua estatua

que la luna se posaba en ella

para absorber su prestigio de héroe cotidiano.

 

Y creyó en la libertad

la pobre estatua

que aún recibe la saliva de los pájaros

"a la hora exacta del crepúsculo".

 

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Fuente: Canto Sosa Santiago. Los cantos de Uno. Ayuntamiento de Calkiní. Ediciones Nave de Papel. 1997. 52 pp.

JULIO DE 2002

Grupo Génali (neros Narrativo y rico)