Francisco Ché Uicab

 

El Dios del espejo

 

Allí está como siempre, mirándose en el espejo. Unos dicen que padece de la cabeza. Otros dicen que es un flojo porque no trabaja. Come de lo que ganan sus hermanos. Toda su familia lo aprecia, pero no ha logrado alejarlo del espejo; por eso es burla de los vecinos.

 

Los días pasan. Su familia se fastidia de darle la comida y habla con él:

 

- Te hemos mantenido por muchos años. Por tu culpa, la gente se burla de nosotros. Así que si quieres comer tienes que trabajar, ayudarnos en algo.

 

Fue entonces cuando por primera vez levantó su mirada, que tenía fija en el espejo. Les dijo:

 

-El día morirá.

El fuego irá agonizando,

si no le quitan

el traje negro al agua.

La línea del horizonte será mi guía.

 

Con esas palabras se despidió de sus padres y hermanos. Tomó su espejo, se lo echó al hombro y empezó a caminar. Desde ese instante el sol empezó a ocultarse, aún siendo las once de la mañana. La tarde descendió. Las aguas del río, lagunas y la almacenada se tornaron de color negro. El descubrimiento fue hecho por uno de los hermanos del hombre que abandonó el pueblo. Cuando fue al río, regresó apresurado para dar la noticia, pero le dieron otra:

 

-¡Todos los espejos se rompieron de manera inexplicable!

 

La gente decía:

 

-La lumbre donde cocinamos se apaga. Todos los intentos por avivarla resultan inútiles.

 

La frase que pronunciara el hombre fue recordada por uno de sus hermanos. Comentó lo sucedido con al resto de los habitantes. Y éstos decidieron ir a disculparse con aquél. Siguieron la línea del horizonte y lo encontraron.

 

-Regresa al pueblo, -le dijeron.

 

-Desde que te fuiste tenemos problemas, como sin duda tú ya sabes.

 

Sin dejar de mirar el espejo, contestó:

 

-Se los advertí; pero ya es muy tarde. Llévense esto.

 

Quebró el espejo que tenía en las manos y por cada parte que le entregaba al pueblo, una de su cuerpo desaparecía. Cuando sólamente quedó la cabeza, exclamó:

 

-Cada familia debe tirar un pedazo de espejo al río y las guas recobrarán su color. Otra parte la enterrarán en el suelo y los días seguirán su curso normal. Guardarán otra parte y tendrán nuevos espejos. El fuego recobrará su vida.

 

Fueron sus últimas palabras. La cabeza también desapareció...


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Fuente: Revista cultural Cal-k'in. Ayuntamiento de Calkiní, Campeche. Grupo Génali. No. 4. Julio-diciembre de 1993. 44 p.

MAYO DE 2002

Grupo Génali (neros Narrativo y rico)