El Padre Fray Mario recalcó en su homilía que el ser y quehacer de la Iglesia y cristianos es el evangelizar y anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, a través de lo que nos pide la encíclica del Papa Evangelii Gaudium, que se traduce como la “Alegría del Evangelio”, esto es, sin temor, sin preocupación por el rechazo que se pueda tener, y más que nada, que se anuncie el Evangelio con gozo y alegría. De igual manera, Fray Mario invitó a los católicos a escuchar la Palabra de Dios, ya que muchas veces es el mismo católico quien cierra sus puertas a la escucha de la Palabra de Dios.
Fray Mario terminó con las palabras de San Francisco de Asís: “Si algún día me encuentro con un sacerdote pecador, le beso las manos, ya que él es el único quien tiene la autorización de administrar los Sacramentos”. Con esto recalcó la fragilidad humana de los presbíteros, pero al mismo tiempo, que a pesar de ser frágiles, tienen la gracia de Dios y que independientemente de ser débiles, Dios actúa a través de ellos.




