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CATEDRAL
En los recintos cristianos
de la fértil catedral,
el hábito principal
de los frailes franciscanos,
fue divinizar las manos
del indígena rendido
ante el Dios recién traído
de allende el mar, en escalas.
A pesar de tantas balas,
la Iglesia sanó al herido.
Autor: Santiago Canto Sosa |