Calkiní, 26 de enero de 2003
 
Discurso de Ramón Iván Suárez en la entrega de la Medalla "Justo Sierra Méndez"
 
 

PREMIO ESTATAL JUSTO SIERRA MÉNDEZ,
MAESTRO DE AMÉRICA 2003
OTORGADO A LA SOCIEDAD CULTURAL AURORA

Baje a la playa la dulce niña,
Perlas hermosas le buscaré,
Deje que el agua durmiendo ciña
Con sus cristales su blanco pie...

Con estos versos inicia uno de los textos líricos más conocidos del Maestro de América.

Pastor Rodríguez Flores y Ramón Suárez Caamal al cantarse el Himno Campechano

 

Su musicalidad y ritmo permiten vislumbrar los antecedentes de lo que sería el primer movimiento literario surgido en nuestro Continente: el Modernismo. Pero este campechano egregio no solamente sobresale en las letras.

También destaca como jurisconsulto, político, educador, Y en un régimen como el de Porfirio Díaz, las ideas de don Justo Sierra se adelantan a su época pues a él se debió el primer sistema de educación pública en México y es mérito suyo la creación de la Universidad Nacional.

De ahí que el Pueblo y el Gobierno de Campeche para destacar a las personas físicas o morales que hayan destacado en las ciencias, las artes, la tecnología u otro campo que redunde en beneficio de la humanidad y del Estado instituyeran el Premio Estatal Justo Sierra Méndez, Maestro de América. Han recibido esta distinción ilustres campechanos y asociaciones culturales y educativas cuyo quehacer engrandece el patrimonio espiritual de nuestra entidad.

Este año la presea corresponde a una agrupación que ha perseverado por largo tiempo en el quehacer cultural: me refiero a la Sociedad Cultural Aurora de la ciudad de Calkiní, sitio que orgullosamente porta el lauro de Atenas del Camino Real puesto que sus gentes desde tiempo atrás, se han interesado por las manifestaciones del arte y tienen igualmente de antaño un legado educativo importante. Quiero hacer patente que cuando recibí la invitación para hablar sobre este motivo, de inmediato acepté gustoso, pues aunque alejado de Calkiní desde hace mucho tiempo, las raíces que me atan al terruño permanecen intactas. Además, era el momento de resaltar los méritos de uno de los grupos culturales que día a día desde 1927 han puesto su pensamiento en tan loable meta.

Cuánto recuerdo se agolpa por este hecho: la calle 20 a la débil luz de la electricidad de una planta que funcionaba en esa calle, las lluvias de junio y los ríos de las calles en donde los escolapios poníamos a navegar nuestros barco de papel que naufragaban en las coladeras frente a lo que hoy es el edificio de la Casa de la Cultura, los viejos cinemas que perdieron ante el tiempo y hoy permanecen cerrados o semiderruidos su techos, el humo de la pólvora de los voladores en los gremios y los globos de papel de china que niños traviesos trataban de derribar a naranjazos. Y la imagen del edificio a un costado de la iglesia parroquial con sus letras: Sociedad Aurora. Imagen tal vez la única que no ha cambiado en estos recovecos de la memoria. Ahí se realizaron memorables justas deportivas de básquetbol que entretuvieron nuestros atardeceres juveniles.

Asienta el cronista de la ciudad de Calkiní, el profesor Santiago Canto Sosa que: La Sociedad Cultural Aurora fue fundada el 3 de abril de 1927 [ y que ] hay dos versiones sobre el surgimiento de su nombre. Una expresa que esta agrupación fue bautizada así, porque Fernando Baeza García su primer presidente, tenía una enamorada llamada de ese modo. La otra versión indica que varios de los 15 integrantes iniciales se reunieron una noche en busca del apelativo para su grupo, pero los sorprendió la luz del amanecer y eso fue el motivo para nombrarlo como se le conoce... Sea cual fuere el origen de su nombre, este es afortunado: la luz que nace del oriente evoca vida, creación, esperanza, ilusiones, Y por otra parte, ¿no es acaso el amor una de las fuerzas más maravillosas que mueven al mundo? Para Homero el bardo ciego de la Grecia Antigua era la aurora de rosados dedos la que abría el nacimiento del mundo.

No quiero leer una historia pormenorizada del devenir de la Sociedad Aurora, no es el lugar ni el momento. Quiero en cambio dejar constancia de su presente, de su permanencia, de su largo camino abonado por su actuar constante en pro de las manifestaciones culturales, recreativas y del deporte: cuadros culturales que practicaron el teatro en variados ámbitos, música, declamación, canto, deportes. Su largo actuar no queda circunscrito al de sus integrantes, antes bien se extiende al tejido social de Calkiní. Como bien dice en su revista de su aniversario 75: La Sociedad Cultural Aurora es un detonante del desarrollo cultural de Calkiní, pues durante toda su larga vida ha contribuido con sus acciones, para que la niñez, la juventud y la gente mayor de edad, tengan esparcimiento sano y desde luego una mente sana, lo que ha hecho que Calkiní se distinga como un centro de desarrollo cultural en el estado de Campeche.

Es en los versos de su himno donde se marca el rumbo, el timón de su quehacer constante:
Grande es tu misión de cultura,
Grande es tu deber a esta tierra
Porque ella para ti encierra
AURORA tu vida entera...

Hoy en este solemne acto, el pueblo y el gobierno del estado de Campeche al otorgar la medalla Justo Sierra Méndez reconoce a sus mejores integrantes, a aquellos que dan lo más preciado de sí en beneficio del conglomerado del que forman parte. Todos los aquí presentes nos unimos a este reconocimiento, a esta Aurora que día a día engrandece con sus actos el cielo matinal de la vida cotidiana. Tal vez sería pertinente que la sociedad civil en estos tiempos tan vertiginosos que vivimos tomara ejemplo de grupos (y los hay ya) que como la Sociedad Aurora se preocupan por difundir el sano esparcimiento y la difusión cultural para que en todo el ámbito estatal las manifestaciones del espíritu ganen espacios que redunden en beneficio de todos. Honor a quien honor merece.

Muchas gracias.

 
 
Foto: Santiago Canto Sosa