Calkiní, abril de 2001 - 17 de abril de 2020
 
"El tío Justo" de Miguel Suárez Caamal
Semblanza de Miguél Ángel Suárez Caamal
 
 

“El tío Justo” es el título de un libro de Miguel Suárez Caamal (Calkiní, 1953), que forma parte de la colección Castillo de la Lectura, Serie Blanca, para 5 años en adelante y publicado por Ediciones Castillo, de Monterrey, en abril de 2001.

En este volumen de seis historias para niños, el autor bosqueja divertidos momentos de su infancia, en la que visitaba, como otros lo hicimos posteriormente, al señor Justo Estrada Sosa,  peluquero que nos motivaba a dejarnos cortar el cabello, con relatos de cosas animadas por su pensamiento y oralidad.

 

Ilustrados por Humberto García Martínez, los cinco mil ejemplares de que consta el tiraje significan un premio al esfuerzo de Miguel, hermano menor de Ramón Iván. Ha obtenido también triunfos en concursos de Cuento, en diversos lugares de la República, entre ellos Mexicali, el D.F. y en varios estados del Sureste. En nuestra localidad, ganó en tres ocasiones el Certamen “Ciudad de Calkiní”. Su narrativa, inclinada hacia el sector infantil, recrea paisajes citadinos y costumbristas.

En este caso, “El tío Justo” es un homenaje a don Justo Estrada Sosa (1895-1995), quien además de peluquero fue músico, agricultor, y, sobre todo, persona amigable con “todo el mundo”; empleaba en sus diálogos con amigos y parientes, un lenguaje humorístico, que le permitía enhilar frases sarcásticas o de humor blanco, que casi siempre causaban una hilaridad bien intencionada. Practicó la cacería regional y fue un estupendo narrador de cuentos, que niños y adultos disfrutaban al acudir a su centro de trabajo, situado en donde ahora está la oficina de Correos.

Eso fue motivo para que Miguel retratara en hojas de papel aquellos momentos inolvidables. En una de ellas se puede leer: “El tío Justo vive a un costado de la iglesia del pueblo, en una de esas casas que levantaron las primeras personas del lugar. Él es el peluquero más hábil de la población. A su peluquería llevan a todos los niños. En un tris de dedos queda k’olís cuanto chiquito travieso se topa con sus tijeras. Hay más peluqueros, pero nadie como el tío Justo para pelar a los chamacos.

El secreto que usa con los niños es sencillo. Mientras los peluquea va contando un cuento que saca de quién sabe dónde. Tiene una voz tan suave que, sin chistar, se dejan quitar el cabello. Eso le pasó a Pepín. Su papi lo llevó con el tío Justo. Es que los piojos no lo dejaban en paz. Tampoco deseaba que le gritaran: ¡K’olís, K’olisnabo,/ cabeza de nabo./ Jícara blanca/ y coco pelado!

Cabe señalar que pocos habitantes de Calkiní leen. Y ante la falta de una librería en la ciudad, éstos tienen que trasladarse a Campeche o Mérida, en busca de lecturas adecuadas para sus hijos o nietos. Hace treinta años, se podían adquirir algunos libros en la Papelería “La Navidad”. Entre 1995 y 1997, abrió y cerró sus puertas una librería de Trillas; su línea de venta se basó en libros de texto para Primaria y Secundaria.

A partir de 1982, aproximadamente, entraron en operación empresas campechanas y yucatecas, como G.E.O., Edilar, Probisur, E.C.O. y Orbil, que distribuyen compendios de Océano, Grolier, Visual, etc.

Ante los nuevos programas de estudio, en los que se intenta resucitar las actividades cívicas o culturales, en las escuelas primarias se fomentan Rincones de Lectura, a través de colecciones como Fin de Siglo, Siembra Menuda, Cándido y Azulita, que complementan los escasos libros de la Biblioteca Pública No. 217, en lo que a este aspecto se refiere.

Afortunadamente, los que cuentan con Internet (150 familias en el municipio) tienen la opción de entrar a páginas avocadas a la literatura de y para niños, a cultivar su imaginación. También se pueden pedir ejemplares en papel, por medio de este servicio, a sitios como Submarino.com y Ghandi.com.

Por eso, hay que apreciar doblemente el mérito de Suárez Caamal, quien demuestra, una vez más, que la literatura creada en el terruño cada día retoma energías y se dirige hacia un notable porvenir. Es una literatura producto del quehacer diario, amparada en la hechura de textos frescos, sazonados y fermentados constantemente, puliéndolos a diestra y siniestra, atesorándolos en el intelecto, hasta que los frutos maduren y se ofrezcan al lector.

En sus anteriores libros, “La noche de los osos” (Cuentos, julio-1988), “La rebelión de los Cruzoob” (Novela, julio-1997) y “Jacinto Tun” (Novela, noviembre-2000), Miguel soltó su pluma, redactando el pretérito de los pueblos mayas; hizo hincapié de seres anecdóticos, de enfrentamientos entre la idiosincrasia indígena y mestiza. Con este nuevo volumen, conformado por “El tío Justo”, “Los primeros abuelos”, “Los zopilotes presumidos”, “El abuelo sabio”, “El sol flojo” y “El conejo que quedó atrapado en la luna”, se amplía el horizonte de las letras mexicanas.

Calkiní, Campeche, 24-31 de julio  de 2001.

 
 
Foto: Santiago Canto Sosa, 2002