Elmer Cocom Noh

Apuntes para el retrato de mi padre

 

1

Mi padre conoce de pasillos y rincones,

de paredes manchadas como el corazón de uno,

de parvadas de polvo que retornan diariamente

a ocupar los espacios dejados por el hombre.

 

Mi padre, con su escoba aprendió también

a barrer las telarañas de su alma.

 

Tiene sus años. De ella aprendió la costumbre

de abandonarse en alguna parte de la casa

para contemplar a sus hijos

crecer bajo la tempestad del sueño.

 

Mi padre, con los años ha aprendido

a no amontonar sus historias en la puerta,

ni a echarles lumbre

pese al deseo del fósforo que espera en su mano.

No. Acaso lo más prudente sea

guardarlas entre las páginas de su biblia.

Allí estarán a salvo de quienes buscan,

entre cenizas, la Verdad del mundo.

 

2

Desde niño aprendió mi padre

a subirse a los andamios

para contemplar el mundo.

Desde allí ha visto pasar la vida

con su canasto de frutas o de cuervos.

Desde allí ha visto cruzar a la gente

en su consuetudinario desfile de máscaras.

 

Mi padre desde niño aprendió

a no temerle a las alturas ni a los precipicios,

donde a veces van a dar los sueños.

 

Mi padre pasa tanto tiempo arriba

que a veces pienso

que está más cerca de Dios que nosotros.

 

Si baja, sólo es para contemplar a las hormigas,

para amistarse con la tierra

que un día estrechará su cuerpo,

pero no la verdad de sus palabras.

 

A veces ploma cual rutina

los muros de su alma.

A veces la rutina se desploma

y sepulta la esperanza

de ver crecer a sus hijos.

A veces las manos de su corazón se agotan,

manos que hoy como ayer erigen muros

que enclaustran por los siglos de los siglos

el sueño de los hombres.

 

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Fuente: Diaria Avis. Antología del Grupo Génali. Ayuntamiento de Calkiní, Campeche. Ediciones Nave de Papel. Bacalar, Q.Roo. 2001. 154 p.

ENERO-MARZO DE- 2002

Grupo Génali (neros Narrativo y rico)