Ella navega hacia el norte
en su velero azul,
mientras sueña en llegar
al extremo del otro lado de la luna,
ella vuela cada noche
en un trineo de lobos,
con esa sonrisa franca
y la esperanza en sus ojos,
abrazando cada estrella
y dibujando la cara de cada una de ellas.
Haciendo bocetos,
grabando cada detalle, cada silueta.
Ella cada noche,
se cobija en los sueños
para no sentir el frío,
coloca sobre su cuerpo su silencio
y se refugia en él cada madrugada.
Ablanda el camino con un lápiz,
una nota de música la guía por la mañana,
mientras navega por el norte
junto a la luna radiante,
en su velero azul
siempre incansable.
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