El
tío Justo llegó a la plazoleta del barrio Benito Juárez,
conocido ahora por Colonia de Fátima. Ese sitio es utilizado
como campo de fútbol y beísbol. Hace mucho tiempo, el
lugar fue monte, y don Justo acudía apoyado por una carabina
calibre 16, con la que se dedicaba a la caza furtiva.
Al
toparse con un conejo, que ágil se movió por la primera
base del campo, don Justo preparó su arma, apuntó y...
cuando quiso jalar el gatillo, el animal corrió en dirección
de la segunda base.
El
tirador volvió a la carga. Ya tenía en el ojo a la presa;
ésta, en repetición de la "jugada" anterior, fue en busca
de la antesala.
El
cazador señaló el próximo movimiento: ¡Aquí, en jom,
te espero! |