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La
lluvia descompone los colores del viento
según
los ojos
es el torrente o la impiedad de la luz.
Las
nubes vociferan contra las casas
abren puertas y se meten en los cuerpos
los huracanes aprisionan el agua
y exprimen sin compás de espera.
El
mar se estristece
sus olas pierden sal y sargazos
En
el deshorizonte
permanece el faro de la luna
mojada por la sangre de Opal o de Gilberto.
Pájaros
beben el enigma de la tormenta
dicen adiós a los habitantes que no volverán
a visitar sueños de plástico.
Díganle
a la lluvia que venga
aquí la esperamos con palos
deseosos de gritar y de morirla. |