«Hágase
en mí», repuse. Y te bendije
con labios obedientes al destino.
Ángela Figuera Aymerich
1
El tiempo es ingrato,
permanece en la piel cruda -en el aire-,
desampara a los impacientes
a los “tontos que a nadie esperan”.
El
tiempo se aleja de los olvidadizos,
se acerca a los prudentes,
desvaría su reloj,
su tono de voz desvaría en la noche.
De
nada servirá contrarrestarlo con lloros,
con limones en las llagas,
con sangre en las cicatrices,
con tiempo…
2
Aunque vivas o mueras llegará,
simules o disimules
llegará,
y llagará tus heridas.
Duermas
o despiertes llegará.
El día más pensado
llegará,
y no harás lo que pensaste.
Es mejor que actúes hoy;
mañana llegará,
ayer llegará,
pasado llegará.
Hoy no es mañana como dicen:
Hoy llegará.
3
Tu destino se parece a mi destino:
En la miseria conocimos el amor,
no compartimos la sal ni el tiempo.
Mi
destino se parece a tu destino:
En el basurero encontramos el amor
marchito, desgajado, reducido;
volvimos a tirarlo en agonía.
Nuestros
destinos son distintos,
uno cerca del otro.
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