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Una tradición centenaria volverá a cobrar vida este jueves 13 de noviembre, al festejarse a San Diego de Alcalá, patrono de los habitantes de Nunkiní, en una fiesta que servirá también como marco para la quema del “Caballero de Fuego” (U’Dzuuli K’aak), como se le conoce, y a lo que atribuyen la desaparición de la viruela negra que años atrás diezmó a esta comunidad. Abundio Haas Collí es quien desde hace medio siglo se dedica a la construcción del “Caballero de Fuego”, que conserva con gran esmero y devoción, siguiendo la tradición que le heredó su padre, y ahora a sus más de 80 años su preocupación es a quién transmitirá la continuación de esta costumbre, una práctica que año con año se realiza como parte de una promesa al patrono. |
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El alcalde municipal Jorge Cocón, acompañado por el diputado Carlos Sanguino Carril y funcionarios de su administración, realizó una visita, como lo ha venido realizando desde años atrás, al domicilio de don Abundio. En ese lugar aprovechó para externar sus felicitaciones a Haas Collí y a toda su familia por el trabajo que realizan cada año, para seguir esta bonita tradición, en la que con gran fervor participan los nunkinienses.
Según narra la leyenda, hace poco más de 200 años en esta comunidad se desató una epidemia de viruela negra, que masivamente fue matando a los habitantes de Nunkiní, por lo que la gente, en su desesperación, pedía a San Diego de Alcalá, el patrono del pueblo, acabar con esta pesadilla que en corto tiempo había diezmado a familias enteras y que incontrolable avanzaba, aniquilando lo mismo a niños que a jóvenes.
En ofrenda prometieron construir una figura humana a la que bautizaron como “Dzuuli K’aak” (Caballero de Fuego), el cual es incinerado el día de la procesión de San Diego de Alcalá, cada 13 de noviembre, en una ceremonia que reúne a centenares de fieles católicos de esta villa y de otros poblados, que llegan en respuesta al llamado de su fe, a cumplir con alguna promesa o a testificar por algún milagro realizado en su vida. |