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poco tiempo de empezar a ejercer la profesión de maestro,
fue nombrado Director de la escuela primaria "Mateo Reyes",
en 1919, y luego en la Villa de Dzitbalché también
desempeñó el mismo cargo. Posteriormente, en
el Municipio de Tenabo desempeñó la función
de Inspector Escolar, cargo que continuó ejerciendo
en Champotón.
Durante
su gestión como inspector de la IV Zona Escolar Federal,
con cabecera en Champotón, tuvo bajo su responsabilidad
una de las zonas más extensas, desde Seybaplaya hasta
Candelaria. En aquella época de pocos caminos y sumamente
difíciles de recorrer, por la falta de medios de transporte
y comunicaciones, tuvo necesidad de viajar en camión
de carga, a caballo, en burro, en armón, en cayuco
e incluso a pie, para cumplir con sus deberes, y lo hizo a
conciencia, sin escatimar esfuerzos ni sacrificios, porque
así era él; su dedicación no tuvo límites.
En
su recorrido por la amplia zona que le tocó atender,
fue abriendo brecha, fundando escuelas a medida que avanzaba
sobre el territorio. En ocasiones, tuvo que dormir en los
corredores de las escuelas, en las chozas de los campesinos
que le ofrecían hospitalidad y compartían con
él su humilde vivienda y sus alimentos.
Su
entrega y dedicación fue total; nunca se quejó
de las penurias y estrecheces por las que pasó. Consideraba
que estaba cumpliendo con un deber y no pensaba que estuviera
haciendo algo extraordinario, aunque en realidad realizó
un trabajo fuera de lo común.
Durante
su desempeño como Inspector Escolar, recibió
varios reconocimientos oficiales y diplomas por su trayectoria
profesional.
En
Champotón se le puso nombre al teatro de la escuela
primaria y la Presidencia Municipal le hizo un homenaje durante
la inauguración de dicho teatro. Lo que le causó
más satisfacción, fue el cariño que siempre
le tuvieron sus alumnos y ex alumnos y que le demostraron
a lo largo de su vida cuando, ya jubilado, regresó
a Champotón en varias ocasiones. Ese cariño
fue su mejor recompensa y siempre añoraba los tiempos
en que viajaba a lo largo del Estado de Campeche y en especial
el tiempo que residió en Champotón.
Se
jubiló en el año de 1966, después de
46 años de arduo trabajo y de cumplir a cabalidad con
su deber. Por motivos familiares fijó su residencia
en la ciudad de México, donde residió por varios
años, hasta que regresó a Calkiní, donde
vivió hasta su fallecimiento, el 11 de octubre de 1993.
Durante
sus últimos años de vida, el H. Ayuntamiento
de Calkiní lo distinguió en varias ocasiones
como hijo predilecto y distinguido de este municipio, por
su labor educativa y don de gente.
En
fin, una vida íntegra y plena de experiencias, de amor
al estudio y al trabajo, de dedicación a la familia
y ejemplo para las futuras generaciones de estas tierras. |