Acto seguido, un ministro cargó el Cirio Pascual y el celebrante trazó las letras griegas Alfa y Omega, debajo grabó los 4 números del año actual, y dijo: ¡Cristo ayer y hoy, principio y fin, suyo es el tiempo y la eternidad, la gloria y el poder por los siglos de los siglos, amén!
Seguidamente, hizo su entrada hacia el altar (improvisado en el teatro público), en procesión, y cargando el Cirio Pascual para comenzar las lecturas: Historia de la Salvación, Himno del Pregón Pascual; Liturgia de la palabra, 9 lecturas: 2 del antiguo y 7 del Nuevo Testamento, del Libro del Génesis. de Ezequiel e Isaías.
A las 11:15 p.m., al entonarse el Canto del Gloria, las campanas del templo repicaron, se encendieron las lámparas, anunciando con esto la Resurrección de Jesús, y apareciendo en el centro del altar la imagen del Resucitado.
En su mensaje de Pascua, Canto Sosa destacó: Jesús, hoy nos invita a meditar sobre la propia fe, tal vez muerta o latente, o adormecida o inmadura; en todo caso, siempre necesitada de nuevos impulsos, desilusiones, dificultades, enfermedades, experiencias vitales, incomprensiones, han podido debilitar nuestra fe, o nos han llevado a alejarnos (volver a Emaús), alejarnos de Jerusalén, olvidarnos de Galilea. Puede ser que nos parezca que la fe fue una hermosa ilusión de juventud, pese a los acontecimientos de la vida nos han enseñando que en eso, en lo que esperábamos, ha sido frustrado y por el crudo realismo de la vida".