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Homilía en la Misa de la colonia Fátima

Nota del 21 de mayo de 2014
Programa del Novenario 2014
 
 

El texto que hoy nos presenta la Liturgia a considerar en nuestra reflexión dominical se ubica en el contexto de la Última Cena, donde Jesús ha hecho el gesto de lavar los pies a sus discípulos. Tan pronto como Judas Iscariote abandona el Cenáculo para entregarlo, Jesús empieza a hablar a los discípulos. Durante su intervención, le interrumpen Pedro, al que predice su triple negación, Felipe, Tomás, y Judas Tadeo.

Tomando en cuenta las preguntas que le hacen los discípulos, Jesús les responde tratando de fortalecer su fe y su ánimo.

Jesús habla de su partida hacia el Padre, asegurándoles que luego sus discípulos se unirán a Él. Usa las imágenes de un hogar con muchas habitaciones, donde vive el Padre.

Habla de la relación con su Padre, que es de total identificación, de modo que en Él se muestra la verdad del Padre, por lo que los discípulos llegarán al Padre sólo a través de Jesús, que ha mostrado qué camino seguir.

"Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo".

Esta promesa que nos hace Jesús es una prueba más de que El vino del Padre y vuelve al Padre. Con su resurrección Jesucristo nos da acceso a Dios. El quiere que donde esté Él, estemos también nosotros. ¡Claro que es cuestión de fe todo esto!, pero son palabras muy consoladoras especialmente para las personas que viven en tribulación física o psíquica. Saber que todo pasa y que lo único que permanece es su Palabra. ¡Claro que es un consuelo!  Por eso lo mejor es dejarnos guiar por Él, que es el que sabe de verdad lo que nos conviene.

"Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida. Nadie va al Padre si no es por mí".

En este pasaje del Evangelio de san Juan, Jesús se auto asigna categóricamente los tres principios claves que uno necesita para vivir: el Camino, la Verdad y la Vida.

Jesús ante el Padre sigue intercediendo por nosotros por nuestra salvación,  por nuestro crecimiento espiritual, por nuestra santidad. El Señor Jesús es nuestro Camino para llegar a esa plenitud que nos tiene prometida. El camino que nos lleva a vivir la alegría del evangelio en nuestra vida, en nuestro pequeño mundo laboral, familiar, parroquial... Un camino en el que nos podemos encontrar algunos obstáculos o baches que nos hagan tropezar, pero en el que siempre vamos a estar acompañados por nuestro Señor Resucitado. El Camino a seguir es reconocer a Dios mismo en el hermano, aún en el más humilde. El prójimo no es un artículo que haya que tolerar porque me es útil; es un medio para vivir. Nosotros lo necesitamos para llegar a Dios y por consiguiente a la vida, a la felicidad. Si dondequiera que encuentras al ser humano lo amas, automáticamente te introduces el Amor de Dios, admitimos el bien pues nos liberamos del mal.

El Señor Jesús nos sigue regalando palabras de Amor pues ÉL es la Verdad . Es el que nos habla de lo que verdaderamente importa. El Amor, el compartir, el entregarse por los que sufren. Porque su verdad, si nos la creemos, transforma nuestro corazón, haciéndonos ser luz y esperanza donde es necesario, con nuestros hermanos, porque somos Hijos del Padre. Jesús nos dice: "El que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores ". El Papa Francisco ha dicho en varias ocasiones que la Iglesia  no puede confundirse con una ONG ( Organización No Gubernamental ), ni las acciones de Cáritas deben confundirse con los Servicios  sociales o con una Agencia de empleo. Nosotros tenemos que hacer creíble a Cristo Vivo y Resucitado, a través de nuestras obras. La Verdad es la Ley del Amor que trajo Jesús, es la ley del Reino de los Cielos. Al compartirla con nosotros el Señor Jesús, pretende que ésa sea la Ley que nos rija y nos haga vivir en plenitud. El ser humano está hecho por amor y está hecho para amar; vive en la medida en que ama.

Jesús es la Vida. Jesús dio su vida por amor, su entrega fue sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sólo porque nos amaba, porque nos AMA. Sufrió una muerte de cruz por el perdón de nuestros pecados y nos dio la Vida. Una Vida plena, libre, generosa, para dar y ser amor. La Vida es convertirnos en un todo con Jesús, esto es, pensar como Él piensa, querer lo que Él quiere, vivir como Él vivió... Esto nos liberará de condicionamientos humanos, nos infundirá alegría, paz, sencillez, luz y la ansiada plenitud de vida.

¿Le creemos al Señor Jesús lo que nos dice?

¿Consideramos a Jesús como nuestro Camino, Verdad y Vida?

Muchas veces nos pasa como a Felipe que no nos enteramos bien de las cosas de Dios, por eso Él nos repite: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, y ¿todavía no me conoces? "

El Señor conoce nuestro barro, nuestra naturaleza humana débil y caduca, y sigue caminando a nuestro lado para enseñarnos y compartir su vida divina con nosotros. Ojalá sepamos trasmitir la Paz que significa dejarnos llevar por Jesús, y la esperanza de ese mundo nuevo, de esa Jerusalén celeste, que nos tiene prometida.

Jesús ¡Verdaderamente ha resucitado!

No nos compliquemos mucho las cosas, si Dios está en el cielo, en la tierra y en todas partes, podemos llegar a Él por mil cauces, en cualquier momento de la vida, tiempo y lugar. Simplificando mucho, recordemos las palabras de San Agustín , "ama y haz lo que quieras". Pidamos a la Virgen María que seamos capaces de atender a tantas "señales" que Jesús, con su vida, desde que nació humildemente en un pesebre, hasta que murió por amor en la cruz, nos ha ido dejando para iluminarnos nuestro caminar.

 
 
 
Texto: Pbro. José Luis Canto Sosa / Fotos: Santiago Canto Sosa