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Con Eucaristía y Procesión, celebran a San Juan Bautista

Nota del 29 de junio de 2014.
 

Martes 24 de junio de 2014.- Como todos los años y como ya es tradición, esta tarde-noche se celebró solemne Eucaristía y una procesión en la Capilla de San Juan, ubicada en el barrio del mismo nombre de esta ciudad. La celebración estuvo a cargo del Pbro. José Luis Canto Sosa, Párroco de Calkiní, quien estuvo acompañado de ministros, acólitos y numerosos vecinos del barrio. Al concluir la Misa se realizó una procesión con la imagen, misma que recorrió las calles aledañas del mencionado suburbio.

 
 

Desde temprana hora, el tronar de voladores en este sector anunciaron que hoy se conmemora el nacimiento de Juan el Bautista, añeja costumbre que se ha estado perdiendo en este lugar de que en este día se les pegue nueve cintarazos a las plantas frutales para que den abundantes frutos; de igual manera se hacía con las mujeres estériles para que pudieran engendrar hijos...

En su homilía, Canto Sosa dijo:

Se respira ya aire de fin de curso en las escuelas de diferentes niveles. En el hemisferio Norte acabamos de celebrar el solsticio de verano. Hemos alcanzado el máximo de luz. A partir de ahora los días irán menguando y las noches crecerán lentamente. Y así será hasta el solsticio de invierno, hasta que celebremos el nacimiento de Jesús, el Sol invicto. La noche de San Juan ha alimentado y alimenta mitos, ritos y leyendas en muchas partes del mundo. La Iglesia ha colocado precisamente en este día la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, el mismo que dijo: "Es necesario que yo disminuya para que él crezca". De los santos solemos celebrar el día de la muerte, el verdadero "dies natalis". De San Juan Bautista, sin embargo, celebramos el nacimiento (el 24 de junio) y el martirio (el 29 de agosto).

 
 

¿Cómo iluminar esta fiesta desde la Palabra de Dios? El relato del Evangelio de san Lucas (1, 57-66.80) subraya la importancia del nombre Juan. El niño debería haberse llamado Zacarías, como su padre. Sin embargo, Isabel, la madre, insiste en que se llame Juan. ¿Por qué? Sencillamente porque el nombre condensa la experiencia que ella misma ha tenido y el programa de vida que le aguarda al niño. Este nombre hebreo significa: "Dios tiene misericordia", o "Dios está de mi parte". Juan es un hombre en el que la gracia de Dios se muestra victoriosa desde el principio. Por eso, la liturgia escoge como primera lectura el texto del libro del profeta Isaías: "El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él pronunció mi nombre”. Cuando la gente se pregunta ¿qué va a ser de este niño?, el Evangelio de San Lucas comenta que “lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él".

Juan es el fruto de la gracia en el tiempo de la esterilidad. Juan es el anuncio de un sol que nace de lo alto en tiempos de luces y sombras. Juan es un testigo, aunque penúltimo, de la gracia de Dios que ha aparecido sobre nuestro mundo. Uno de los himnos litúrgicos de su fiesta lo expresa así:
La ley vieja en él fenece,
la de la gracia en él apunta;
de donde claro parece
que en este niño amanece
libertad y gracia juntas.

 

Necesitamos celebrar la victoria de Dios en algunos de nuestros hermanos y hermanas para que nuestra fe en el Dios que tiene misericordia no se devalúe. Zacarías e Isabel fueron probados en su fe. Juan es el regalo que superó toda duda y toda expectativa. También hoy, en nuestras pruebas, somos invitados a descubrir los Juanes y Juanas en los que el Señor sigue mostrándonos que "está de nuestra parte".

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. En un ambiente de indiferencia, san Juan Bautista es modelo y ayuda para nosotros; san Agustín nos dice: «Admira a Juan el Bautista cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porqué tú le ofrezcas algo a Él, sino para progresar tú en Él». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos. Pidamos a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como san Juan Bautista.

 
 
 
 
Texto: Carlos Fernández Canul / Homilía. José Luis Canto / Fotos: Santiago Canto Sosa