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Navidad en el Hogar de Ancianos

Nota del 28 de diciembre de 2010
por Ramón Valladares
 

Sábado 25 de diciembre de 2010.- Hoy se llevó a cabo la Celebración Eucarística en el Hogar de Ancianos “San Vicente de Paúl”, con motivo de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Cuando llegamos al Hogar de Ancianos, a las 9:00 a.m., el seminarista Marco Antonio se encontraba poniendo la mesa que sirvió de altar. Cuando faltaban veinte minutos para las diez de la mañana, comenzó a disponer a los ancianitos para la Misa, mientras el seminarista Fernando y un servidor (Ramón) preparábamos los vasos sagrados y las cosas de la credencia.

Se encontraban ayudando al seminarista Marco Antonio, las señoras de la Legión de María.

 
Integrantes de Pascua Juvenil (25/12/2010)
 

Al iniciar la Santa Misa, llegaron los integrantes de Pascua Juvenil para convivir con los ancianitos. En estos jóvenes se podía observar el amor servicial, el deseo de estar conviviendo con gente que ni parientes suyos son. Estos jóvenes son un gran apoyo para los ancianitos, ya que con ellos pueden platicar y sentirse bien.

Cabe mencionar que muy poca gente se acerca a los ancianitos, porque creen que no tienen mucha importancia; sin embargo, ellos son el corazón de la familia y porque en ellos se puede observar el gran amor que sienten hacia las demás personas y el deseo de participar en eventos sociales.

 
 

El día de Navidad se pudo observar cómo con gran fervor alababan a Dios. Todos de una manera especial buscaron a Dios en la Eucaristía; a pesar de sus dificultades, nada les impidió que estuvieran a disposición del sacerdote José Luis.

Una ancianita de la Casa-Hogar le dedicaba una canción a los Sacerdotes antes del inicio de la Misa; decía que los Sacerdotes son personas muy amables y buenas porque escuchas a todos, porque saben aconsejar a todo tipo de persona que se les acerca.

 
 

Al final de la Celebración Eucarística se les dio la bendición solemne de Navidad y el Sacerdote pasó con la imagen del Niño Dios entre sus manos, de lugar en lugar, para que los huéspedes de esta Casa-Hogar pudieran adorarlo; luego la gente que acudió a la Misa también adoró al Niño Dios.

Es una experiencia muy bonita, porque de esta manera se le demuestra el cariño que se les tiene a los ancianitos; es una manera también en la que ellos pueden participar de la solemnidad del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, que en este día Él asume nuestra naturaleza humana.

 
 

Dios, por medio de la encarnación, se hace visible para hacernos participar de su naturaleza divina. De igual manera, es una forma de llevar a Cristo a las personas que no pueden por sí solas ir en busca del Señor. La verdad, fue una experiencia inolvidable el ver la devoción de estas personas desde su enfermedad, su vejez, para adorar a Dios.

Queremos concluir este artículo con la frase: “la persona no se hace anciana cuando se le arruga la piel y le salen canas, sino cuando se le acaban las esperanzas”. Ellos son muy importantes para nosotros; aprendamos de nuestros ancianitos; sepamos apreciar la vida y todo lo que nos rodea; esforcémonos por ser como ellos en nuestra manera de vivir, de pensar y de actuar.

 
Seminaristas Ramón Valladares y Fernando Islas (25/12/2010)
 

 

 
Fuente: Texto de Ramón Valladares; 26/12/2010 / Fotos: Fernando Islas y José Luis Canto Sosa