Calkiní, 14 de septiembre de 2010
 
Momentos de mi México...

Por Gumercindo Tun Ku

 

En el 2008, México expresó de una manera muy especial un reclamo justo y necesario a su Gobierno, la exigencia de vivir un Estado de derecho con tranquilidad en el lugar que elijan y deseen; millones de mexicanos vestidos de blanco, con velas y veladoras desbordaron las principales calles de la capital mexicana y de varias ciudades del país al unísono de las voces ¡ya basta!, “México quiere paz”.

 

Cierto es, que nuestro “México, lindo y querido” está a la merced del hampa, de la delincuencia organizada, por consiguiente viviendo un clima de inseguridad e impunidad. México, a gritos clama por seguridad, justicia y paz. El hambre de justicia en el pasado lo hizo liberarse del yugo español; la sed de justicia, lo hizo también romper las cadenas de la explotación del proletariado durante la dictadura porfirista. El hambre y sed de justicia ha sido desde siempre la voz de nuestro pueblo.

¿Qué está pasando entonces? ¿Seguimos teniendo hambre y sed? Cuando a más de un siglo el gran maestro de América Don Justo Sierra Méndez nos lo hiciera notar, “México es un pueblo con hambre y sed. El hambre y la sed que tiene, no es de pan; México tiene hambre y sed de justicia” y después nos los recordara el gran político sonorense Don Luis Donaldo Colosio Murrieta, “veo un México lleno de agravios, con sed de justicia”.

Estamos en el cumpleaños 200 de nuestro México, como los spots televisivos muestran en los albores de conmemorar el Bicentenario y el Centenario de las luchas históricas más grandes que ha tenido nuestra gran nación. Cuando casi todos los niveles de gobiernos, trabajan arduamente organizando tan esperada celebración, vemos con tristeza que el reflejo y el eco de la realidad es otro. Las frases anteriores siguen siendo un reclamo presente.

Es lamentable que en nuestros tiempos, nuestra generación clame por los mismos derechos que nuestros ancestros, libertad y justicia. Nuestros opresores del siglo XXI: la inseguridad, la corrupción y la impunidad. México, para poder celebrar dignamente, necesita sacudirse de los grupos sin identidad propia, porque esos son, grupos que se han escondido tras las máscaras de la perplejidad y que ante tal, día a día nuestras autoridades van perdiendo terreno. (Hasta hoy 28,000 muertes en la lucha contra el crimen organizado según CISEN)

Parece un esoterismo gnóstico, espero sea, solamente en mi libre albedrío pensar, pero ¿Serán acaso cíclicos los grandes movimientos sociales en nuestras tierras? Cada 100 años para ser exactos, si así fuera, lejos de organizar celebraciones de Bicentenario y Centenario de libertad y buen gobierno, nuestros representantes deben generar acciones para evitar un nuevo estallido social o en su defecto prepararnos todos para enfrentarlo. No es pesimismo, pero nuestra sociedad está dando llamadas de atención, que ningún espacio alcanzaría para mencionar todas.

Corrupción, atentados, impunidad, delincuencia organizada, cárteles y más cárteles; señoras y señores, mexicanas y mexicanos, ya basta de tantas grietas sociales, México no puede seguir como rehén de cobardes que esconden su rostro y su mano asesina tras la flaqueza de las autoridades.

México, es de los mexicanos que luchan, de los que trabajan, de los que aman a sus hijos, de los aman a sus padres y de los que respetan los principios del gran Juárez.

Otro más de la televisión “¿Tú, qué le regalas a México?”

YO LE REGALO A MEXICO, MI VOZ:

México quiere paz, México pide seguridad y pide justicia social. “¡Viva México!”.

 
 
 
 
Fuente: Texto enviado por Gumercindo Tun Ku; 14/09/2010 // Fotos: Santiago Canto Sosa; 2008