Calkiní, 14 de septiembre de 2009
 
Regalos para México
 

¡Vivimos en un México no soñado! ¡Un México lastimado severamente! Un país que se resiste a avanzar en su economía, pero que disfruta los sabores de la comida, el aroma de sus frutas y la belleza de sus flores; un país que explota su petróleo, apostando a nuevas inversiones y estrategias; un Estado secuestrado por el narcotráfico, lucha con sus cuadros militares, derramando sangre, perdiendo vidas, en el combate a la delincuencia organizada. Una República afrontando serias dificultades con las reformas fiscales y una débil economía, amenaza las inversiones y el desempleo. ¿Ese será el México que celebrará el bicentenario de su independencia?

Ceremonia de Aniversario del Grito de la Independencia de México
 

La realidad no puede ocultarse, la situación es de emergencia; vale la pena, fortalecer el espíritu de lucha y orgullo por lo nuestro, lo que somos y dejaremos a las futuras generaciones: un país en desarrollo, libre de corrupción, secuestros, asesinatos y pobreza. Un pueblo atemorizado, sediento de paz, que demanda castigo para criminales, secuestradores y narcotraficantes; una sociedad que reclama seguridad, familias en conflicto y desintegradas, a causa de toda forma agresiva que rompe la armonía social y de convivencia; ahora es cuando la solidaridad y el patriotismo debe brotar en los mexicanos, trabajar juntos, más allá de límites naturales, regiones o culturas.

La grandeza de la nación mexicana está en el valor de su gente, en el corazón de cada hombre y mujer; en los valores, costumbres familiares y tradiciones. En cada comunidad mexicana, cada individuo es valioso, sus acciones y pensamientos son necesarios, para construir en sociedad, vida digna para todos. Cada persona tiene inteligencia, voluntad y libertad para tomar decisiones, reflexionar, trascender y amar; porque aún cuando el entorno está cubierto por un clima de violencia bajo un manto de crisis, aflora la esperanza para volver a caminar sin temores, por las calles; vivir con la garantía de los valores para conocer la esencia de todo lo que nos rodea.

Una mirada a la vida cotidiana invita a reflexionar sobre cada acción, palabra, decisión o actitud; una familia sin hábitos buenos y valores, forma mujeres y hombres con una percepción parcial de la realidad. Unos padres insensibles a las necesidades de sus hijos, crean desconfianza e inseguridad; una juventud violentada por modelos diferentes a su cultura, asume actitudes que demuestran insensibilidad a su integridad; una escuela sin responsabilidad en sus maestros, niega aprendizajes y competencias para la vida; hoy es tiempo de mirar alrededor para ver de frente el mañana. En estos tiempos, necesitamos fortalecer la educación, si se desea una formación de corazones e inteligencias en las nuevas generaciones, para que amen y trabajen por su país; y tengan motivos para celebrar en septiembre, el mes de la Patria.

Quizá estos no son los mejores momentos de festejos por el día de la independencia, sin embargo, “Si la patria es pequeña, uno grande la sueña” (Rubén Darío), principio que debe sembrarse en la mente de las niñas y los niños, cultivarlo como valor preciado; para seguir creyendo en la bandera tricolor con su águila devorando una serpiente; defender con valentía el legado de Don Miguel Hidalgo, Allende, Morelos, Doña Josefa Ortiz, quienes consiguieron Patria y Libertad para todos. Salvemos con buenas acciones nuestro México lindo; el México de todos los que habitamos este país, no el México de unos cuantos, ni de unos líderes; es el México de nuestros abuelos, padres e hijos, de nuestras familias. El México de todos, por ese valor, afiancemos el orgullo y fortaleza, para actuar positivamente a favor de una vida digna, donde la paz sea un seguro para la integridad y la libertad, la brújula de la democracia.

En los albores de este siglo, muy cerca del Bicentenario de nuestra independencia, nuestro país, puede ser mejor, si todos participamos. Es tiempo de trabajar unidos por la Patria, por la única bandera que representa la grandeza de nuestra República; tiempo de rescatar los valores, para heredar paz, justicia y libertad a nuestros hijos. Cuando regresas a los tuyos, parte de lo mucho que consigues, la generosidad se refleja en tus acciones; volteas y te aferras a seguir adelante, porque alguien seguramente necesitará de tus manos. Es tiempo de mirar alrededor, hacer frente con firmeza y responsabilidad, el mañana de las niñas y niños, ellos son el centro de nuestra esperanza, el vínculo con el futuro y la fortaleza de nuestra patria.

¡Mi regalo para México! No está escondido en ninguna caja de seguridad, está en las acciones de todos los días; está envuelto con los valores de la libertad para tomar decisiones positivas, hacer el bien; tiene la garantía de la voluntad para actuar con responsabilidad en mi hogar, en la calle, con los amigos, compañeros de trabajo y personas con quienes convivo en la ciudad y el pueblo. ¿Y usted amable lector cuál es su regalo para México en su aniversario de independencia?

Escribo estas páginas de esperanza con el aliento de un futuro mejor, en donde todos, todos - sin exclusiones-, seamos responsables de la edificación de nuestro presente y futuro. Cada niño, joven, adulto, anciano, hombre, mujer, sin importar origen o historia personal, es el arquitecto de los valores y fortalezas del México del siglo XXI. Cada ciudadano tiene la oportunidad de hacer algo positivo por su bienestar y el de sus seres queridos; si bien es cierto que las circunstancias no han sido las mejores últimamente, es tiempo de redoblar esfuerzos personales y laborales; no dejemos que la apatía y el conformismo invadan el entusiasmo.

¡Defendamos el México que conocimos cuando niños y soñamos cuando jóvenes! Hagamos del pedacito donde habitamos, un sitio seguro para los nuestros; para entonces sí, con fuerza gritemos ¡Viva México!

México, creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,
y el punto de partida de mi impulso,
mi credo ¡Patria!, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva,
y como el ancla.
(Ricardo López Méndez)

San Fco. de Campeche, Cam. 13 septiembre de 2009.

 
 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 13/09/2009 // Fotos: Santiago Canto Sosa; 2008