Calkiní, 12 de octubre de 2009
 
Desafíos y obligaciones municipales
 

Hace unos días, se hizo efectivo el cambio en los Ayuntamientos y Juntas Municipales; quienes obtuvieron la constancia de mayoría por parte del Instituto Electoral del Estado, ocuparon los puestos en la recién administración.

El cambio de estafeta en los gobiernos municipales, fue todo un acontecimiento político, pues no solamente se tomó la protesta de rigor a los nuevos funcionarios, sino también, se convirtió en momento histórico para algunos – particularmente en aquellas ciudades donde arribó un partido de oposición-.

 

Las ceremonias de cambio de mandato fueron atestiguadas por el Gobernador del Estado; en algunos casos, fue tan sólo un evento protocolario, sin comentarios de importancia, pues las circunstancias políticas y económicas no eran las mejores. En tales actos, los funcionarios electos, asumieron el cargo como servidores públicos; ojalá lo hayan hecho con el entusiasmo que reinó en las campañas, ahora con el compromiso cívico y ético; comprometidos a trabajar con honradez, dispuestos a atender las demandas ciudadanas y las necesidades detectadas en las colonias, barrios o comunidades.

Los once municipios tienen desde el 1 de octubre nuevos representantes, no fue un simple relevo en la silla presidencial, o la llegada del nuevo inquilino temporal en las oficinas del palacio municipal; más bien, los servidores públicos que integran los gabinetes en cada Ayuntamiento, se convierten en empleados de la ciudadanía, pues tendrán sueldos, gracias a los recursos públicos, impuestos y otras contribuciones que los ciudadanos comunes, empresas, comerciantes, etc… aportamos para tener servicios. Cada funcionario municipal –debe agradecer el empleo y por tanto el salario que recibirá- y en consecuencia servir con responsabilidad, apegado a derechos y obligaciones. En el caso del Presidente y regidores, recordar siempre que gracias al voto de la mayoría está en ese lugar, y fue elegido como el ciudadano ideal para servir a la sociedad, no para servirse personalmente del erario, ni mucho menos, adquirir un patrimonio económico a costa de las finanzas públicas.

Desde el primero de octubre, la sucesión presidencial en los Ayuntamientos, representa otra oportunidad para impulsar el desarrollo de los pueblos y la participación ciudadana; pues las nuevas autoridades, no son absolutas, ni mucho menos seres aislados, tienen una familia, son parte de una comunidad y forman la sociedad con la que habrán de convivir todos los días. Los servidores públicos electos mediante el voto, son representantes populares; las propuestas y ofrecimientos de campaña, dejaron de ser discursos para pasar a acciones y prácticas reales de mejoramiento en todos los ámbitos: sociales, culturales, educativos, de salud, infraestructura, servicios públicos, etc…

Estas han sido las primeras semanas de los recién nombrados funcionarios, es tiempo de guardar los colores partidistas, para trabajar por el bien de todos, sin anteponer diferencias, revanchas o diferencias ideológicas; recordar que la democracia es posible en la medida que se acepta la pluralidad y respeta la diversidad. Esperemos que la tolerancia, prudencia, honradez y justicia, sean los recursos políticos y cívicos, para administrar correctamente la entidad de gobierno que les corresponda; actuar con inteligencia en la aplicación de programas sociales, ser creativos para optimizar las finanzas, respetar y hacer respetar las leyes del orden para un buen gobierno. Ya no es tiempo de ver colores, ni partidos en los funcionarios, es momento de mirar a las autoridades como lo que son. Ningún Ayuntamiento es propiedad de algún partido político, son entidades de gobierno avalados por la Ley Orgánica de los Municipios del estado de Campeche.

Los nuevos equipos de trabajo entraron al servicio público, con ello, la oportunidad de atender a la gente; demostrar su vocación de servicio y la sensibilidad con la que se esforzaron en llegar a ocupar algún cargo; pero sobre todo, serán arquitectos de la nueva imagen municipal – si así lo desean- aprovechar ese privilegio temporal, para hacer algo bueno por su municipio.

Las administraciones entrantes tienen nuevos retos, problemas por resolver (calles en muy mal estado, deudas, etc…); no se vale llegar a hacer lo mismo que el trienio anterior; esta vez, los resultados electorales fueron el principal monitor, se requieren cambios. La transferencia del poder municipal de un partido a otro, abre cicatrices; pero también, abre posibilidades, oportunidades para trabajar más y mejor. Ya aparecen los nuevos rostros en las Direcciones y Departamentos, estrecharemos otras manos, al acudir a solicitar algún servicio.

En estos tiempos difíciles para Campeche y el país, hagamos votos para desechar intereses personales o ambiciones familiares; es necesario que los trabajadores inviertan su talento, capacidad y esfuerzos, para ofrecer servicios de calidad, sin caer en el protagonismo burocrático, que lejos de promover el acercamiento con los ciudadanos, lastima la participación ciudadana y rompe la credibilidad de la gente hacia los servidores públicos electos o de confianza.

Las nuevas autoridades han aceptado el papel protagónico para los próximos tres años, tiempo suficiente para emprender proyectos, dar a continuidad a los que quedaron inclusos y demostrar a la población su capacidad de gestión, liderazgo y gobierno; no importa cual sea su personaje en esta historia, lo mejor es que seguirán siendo ciudadanos. Sin lugar a dudas, las administraciones municipales entrantes, adquirieron obligaciones y grandes desafíos para reorientar el rumbo hacia el desarrollo y el progreso del Campeche de este siglo.


San Fco. de Campeche, Cam. 12 de octubre de 2009.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 12/10/2009 // Imagen: Monografía de Calkiní. INDEFOS; 2001