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CÉDULA
DEL MURAL
El
Mural "Sin vaho" está elaborado en un formato
de seis piezas de triplay de caoba, montadas en bastidores de
madera, con una medida total de dos metros y 40 centímetros
de alto por cinco metros y 46 centímetros de ancho. Está
pintado con la técnica del óleo y su tema central
gira en torno al cerebro y sociedad.
De
izquierda a derecha, en la parte baja de la obra, se inicia
el tema con una caña de maíz, planta ligada íntimamente
al destino del hombre americano. En el desarrollo de la misma,
se ve cómo la mazorca en forma de crótalo de cascabel
(connotación religiosa derivada de las culturas mesoamericanas
y, en nuestro caso, de la cultura maya), de la cual emergen
las branquias y crecen hacia lo alto, da pie a la representación
simbólica de tres cabezas; la primera, abriendo el corte
esquemático, como la forma indómita de las ciencias;
una mujer al centro, y un hombre, ambos jóvenes; material
humano con potencial suficiente y necesario para consolidar
el progreso y desarrollo de un pueblo, un estado, una nación...
En
las raíces de la planta, y hacia la derecha, se puede
apreciar la figura de un papiro, celoso portador de los secretos
más profundos, representado por jeroglíficos mayas,
sedente en un piso conformado por la piedra tallada y junto
al desarrollo de una escalinata, imagen que tiene qué
ver con la elevación del espíritu hacia las cimas
del saber.
En
el centro del mural, y también en corte esquemático,
la figura del cerebro rodeado por triángulos de luz divina,
fuente de todo conocimiento. Al centro, el ojo como fuente natural
de percepción de todos los fenómenos que surten
y enriquecen la vida. A la derecha, la mano del creador, de
manera oferente, y en cuya palma descansa un incensario y, cerca
de ella, una colección de libros, idea de la infinita
comunión del hombre con el átomo y su estructura
molecular adyacente, que en aras de la eternidad confirma la
existencia humana.
Autor
de la obra: Sergio Cuevas Avilés.
Agosto de 2003.
"SIN
VAHO"
Su
origen
...
Balam Quitzé, Balam Acab, Mahucutah, Iqui-Balam, fueron
los primeros hombres, formados sólo por un prodigio del
Creador; los Progenitores Tepeu y Gucumatz eran hombres buenos
y hermosos, que hablaron, conversaron, vieron y oyeron, anduvieron
y agarraban las cosas.
Dotados
de inteligencia, alcanzaron a conocer todo lo que hay en el
mundo, la bóveda del cielo y la faz de la tierra, así
como las cosas ocultas.
Grande
era su sabiduría; sus conocimientos llegaban hasta los
bosques, las rocas, los lagos, los mares, las montañas
y los valles; alcanzaron a conocer todo, lo que no fue del agrado
del creador.
-No
está bien lo que dicen nuestras criaturas, nuestras obras;
todo lo saben, lo grande y lo pequeño -dijeron-. Y celebraron
consejo nuevamente los progenitores: -¿Qué haremos
con ellos? ¡Qué su vista sólo alcance lo
que dicen! ¿Acaso no son por naturaleza simples criaturas
y hechuras nuestras? ¿Han de ser ellos también
dioses? ¿Y si no procrean? -Así dijeron.
-Refrenemos
un poco sus deseos, pues no está bien lo que vemos. ¿Por
ventura se han de igualar ellos a nosotros, sus autores, que
podemos abarcar grandes distancias, que lo hacemos y vemos?
Esto
dijeron el Corazón del Cielo, Huracán, Chipi-Caculhá,
Raxa-Caculhá, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, Ixpiyacoc,
Ixmucané, el Creador y el Formador, así hablaron
y cambiaron la naturaleza de sus obras, de sus criaturas.
Entonces,
el corazón del cielo les echó un vaho sobre los
ojos, los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre
la luna de un espejo. Sus ojos se velaron y sólo pudieron
ver lo que estaba cera, sólo lo que era clara para ellos.
Así
fue destruida la sabiduría y todos los conocimientos
de los cuatro hombres, origen y principio de la raza quiché.
Así
fueron creados y formados nuestros abuelos, nuestros padres,
en el Corazón del Cielo, en el Corazón de la Tierra...
Popol
Vuh
(Libro del Consejo)
SIN
VAHO: Sin velo en los ojos, ni en el pensamiento, que permita
al hombre nuevo mirar más allá de lo que está
a su alcance físico, para lo cual habrá de fijar
su visión cósmica y terrestre, sustentada en el
desarrollo científico y tecnológico, pero sustancialmente
humano.
Fuente:
C.P. Javier García González. Foto: Santiago Canto
Sosa.
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