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Por
Teresita Durán Vela
Las
niñas y los niños son continuidad de la especie,
esperanza de un pueblo y presente de la sociedad; representan
la parte luminosa de la vida y la alegría en el hogar.
Si bien, son manifestación de la humanidad misma, son
al mismo tiempo, señal de fragilidad e ingenuidad. Sus
necesidades básicas, capacidades psicológicas,
destrezas físicas, habilidades sociales, afectivas y
espirituales deben ser la prioridad de los gobiernos en sus
naciones. |
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Desde
hace 20 años, los países miembros de la Organización
de las Naciones Unidas, ratificaron su acuerdo y voluntad política,
para asegurar la dignidad y la vida de cada pequeño.
El 20 de noviembre de 1989 fue aprobada la Convención
de los derechos de los niños, un documento que enfatiza
los derechos humanos, desarrollo pleno, protección contra
las influencias peligrosas, malos tratos y explotación
de los infantes; así como, la plena participación
de los menores en la vida familiar, cultural y social de sus
comunidades. Tal documento, protege a los niños, pues
su esencia se apoya en los principios de no discriminación
y el derecho a la vida; lo cual se explicita al considerar al
niño como ser humano, individuo, miembro de una familia
y comunidad, con derechos y responsabilidades apropiadas para
su edad y etapa de desarrollo.
Uno
de los temas prioritarios que se describe en la Convención,
es la educación; específicamente, en los artículos
28 y 29, se puntualiza el derecho a la educación y el
desarrollo al máximo de las posibilidades de los pequeños,
respectivamente. En ese sentido, los Estados deben ofrecer enseñanza
obligatoria y gratuita, promover el desarrollo integral, inculcar
el respeto a los derechos humanos, a sus padres, los valores
nacionales y la identidad cultural. El artículo 29, señala
“preparar al niño a asumir una vida responsable
en una sociedad libre…e inculcar el respeto al medio natural”,
para el cumplimiento de tales disposiciones, las autoridades
habrán de impulsar políticas basadas en valores
y principios que formen al futuro ciudadano y habitante del
planeta del tierra, a tener consciencia de la vida, crecer en
un ambiente de paz, equidad y justicia.
El
XX aniversario de la Convención de los derechos de los
niños, es momento oportuno para reflexionar y hacer un
balance de la calidad de vida de los menores de edad y peligros
que les rodea. Es tiempo de hacer una valoración de la
calidad de los servicios que se ofrecen a los niños y
sus familias: ¿Cuántos pequeños aun no
asisten a la escuela y por qué? ¿Existen programas
de alimentación y prevención de enfermedades?
¿Qué servicios médicos ofrece el gobierno
para detectar casos de discapacidad? ¿Existen espacios
o alternativas educativas para el desarrollo de talentos artísticos
o deportivos? Etc… Por otra parte, es urgente mirar la
parte oscura de la realidad (casos de violación, maltrato
y abusos en general); identificar los focos rojos de pornografía
y prostitución infantil y juvenil en los municipios del
estado. Es el instante oportuno para detectar puntos de alto
riesgo en las zonas marginadas o comunidades con alta incidencia
de abuso sexual y explotación laboral en menores. Este
vigésimo aniversario de la Convención sirva como
ocasión para intensificar campañas de sensibilización
y orientación familiar, para que todos los niños
asistan a la escuela, reciban atención médica
y tengan acceso a espacios para el juego y la diversión.
Es momento de reconocer lo que falta por hacer y tomar las decisiones
necesarias; dejar de lado las simulaciones por acciones dirigidas
a cambiar la vida de los menores y adolescentes, en situaciones
de vulnerabilidad.
El
aniversario de la Convención es una invitación
a redoblar esfuerzos para proteger la salud, educación
y prestación de servicios jurídicos y sociales
de la población infantil; ofrecer calidad de vida a los
menores, equivale a invertir esperanza y responsabilidad en
los futuros hombres y mujeres que Campeche necesita para este
siglo. Nuestra niñez es campo fértil para sembrar
la semilla del progreso; cada educador y padre de familia puede
ser el mejor inversionista e la vida de los futuros ciudadanos;
si deseamos niños sanos y felices hagamos todo cuanto
esté en nuestras manos.
San
Francisco de Campeche, Cam. 17 de noviembre de 2009. |