Calkiní, 10 de mayo de 2006
 
Regalos del 10 de mayo
 

Teresita Durán Vela nos regala sus reflexiones. Palabras-regalos que enaltecen a la mujer, a la madre, "fuente inagotable de sentimientos". Como en cada ocasión festiva, Teresita glorifica la imagen del ser estimable... El homenaje crece y emociona.

Así, en un texto siempre votivo, la autora amplía la apreciación perenne de que las madre engrandece los valores familiares. Y vaya que los hace grandes, si en cada hijo Dios ha puesto su heredad.

 

REGALOS DEL 10 DE MAYO

Desde hace varias décadas, los mexicanos celebramos el día de la madre, una fecha con alto valor cultural, que tradicionalmente, forma parte del patrimonio social y de la identidad mexicana. Desde luego, existen diversas formas para halagar a las madres en su día; sin embargo, aún cuando, las costumbres individuales y familiares, se conservan, queda un vacío importante de sentimientos y emociones, para halagar las capacidades, fortalezas y valores de las mujeres creadoras de vida.

Rendir homenaje y exaltar las bondades de las madres, debe ser una práctica de vida, no una simple actividad comercial, en donde abundan regalos o promociones especiales; más bien, debe ser una celebración afectiva permanente, cuyo origen está en el seno del hogar y no en los centros comerciales. Enaltecer el valor de las madres, significa aceptar la grandeza del amor que prodiga; admirar la fuerza en sus decisiones, aceptar su vida como ejemplo de trabajo, corresponder con respeto y cariño a su generosidad.

Celebremos el día de las madres cada instante de la vida, porque esperar el 10 de mayo para hacerlo, deja de ser una expresión auténtica de amor y agradecimiento. La madre representa protección, ejemplo, fuerza, bondad y ternura; ante ella, hombres y mujeres de todas las edades, reconocen sus valores y virtudes.

Cada uno de nosotros, desde su interior, es capaz de expresar la verdad de sus sentimientos, actuar con honradez y comportarse con rectitud, ante una madre. A ella, debemos la vida, razón mas que suficiente para honrarla. Por eso, en estos días de celebración, el 10 de mayo, es tan sólo una fecha del calendario, una oportunidad más, para reconocer que el corazón de una madre, es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el que se puede contar siempre y en todo tiempo, con toda seguridad.

El amor de una madre es fuente inagotable de sentimientos, poco importa su edad o si le hace falta unos zapatos blancos; es más valioso, entender sus preocupaciones, conocer sus sueños y corresponder a los anhelos que desea para los hijos; por esas razones, el 10 de mayo, bien la pena, seguir alimentando la semilla del amor maternal y engrandecer los valores familiares, para que por siempre, entreguemos a Mamá: paz, alegría y amor.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela / Foto, modificada: Santiago Canto Sosa. 2006