¿Por
qué la violencia hacia las mujeres está aumentando
en los últimos años? Estas preguntas, tienen su
origen en las circunstancias que hoy en día, experimentan
un mayor número de mujeres en la familia y fuera de ella;
niñas, jovencitas, mujeres adultas expuestas a ambientes
agresivos que deterioran la armonía familiar; viviendo
situaciones que dañan su desarrollo personal; vivencias
desagradables -a veces dolorosas- que dejan cicatrices imborrables
en la memoria y en el alma.
En
la Convención de Belem Do Pará, celebrada en junio
de 1994, se definió la “Violencia contra la mujer”
como “…Cualquier acción o conducta que cause
muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico
a la mujer, tanto en el ámbito público como en
el privado. Así, como aquella que sea perpetrada o tolerada
por el Estado”; con base a estas ideas, ningún
pueblo está exento de la práctica de la violencia
contra la mujer; pues bien sabemos que todos los días,
en alguna parte del mundo, niñas, jovencitas, mujeres
adultas y ancianas, son víctimas de abusos físicos,
golpes, humillaciones, maltrato y abandono, pareciera que la
violencia contra ellas, no se detiene; incluso en muchos casos,
viven la violencia como un estado natural de su entorno. La
búsqueda de la equidad, se ha convertido en una exigencia
social que reclama el derecho a la dignidad y la lucha contra
la no violencia; por ello, la necesidad de un cambio de actitudes,
hacia un mejor trato de condiciones, con oportunidades iguales
para todas las personas, dando prioridad a las mujeres; por
eso, la cultura contra la no violencia hacia las mujeres y la
cruzada por la equidad de género, son dos antorchas vivas
para luchar y defender los derechos humanos.
Hoy,
es tiempo de mirar alrededor, reconocer que muchas mujeres están
viviendo con temores, riesgos, amenazas, problemas emocionales,
abuso físico, inseguridad y violencia; muchas de ellas,
sufren en silencio, dolor e impotencia al no poder defenderse,
no saber qué hacer, ni a dónde ir para solicitar
ayuda; por eso, en esta cruzada contra la no violencia, la defensa
de la dignidad y el respeto a los derechos humanos de las mujeres;
es razón suficiente para trabajar unidos en la creación
de mejores espacios y condiciones para promover la cultura de
una vida sin violencia y la equidad de género; también,
es necesario fortalecer la función educativa de la familia,
impulsar el concepto de familia como fuente de valores; construir
familias como el mejor espacio para compartir sentimientos y
valores; porque una vida en familia sin violencia, es una oportunidad
para educar y formar a las niñas y niños con modelos
positivos, en donde reine el amor, la paz y el respeto; estas
intenciones, más las voluntades y compromisos de los
gobiernos en todos sus niveles, serán los motores para
impulsar una vida sin violencia, para que las mujeres y sus
familias, vivan en una sociedad más humana.
Considero,
que las voces unidas de las mujeres harán eco, romperán
el silencio, fortalecerán los ideales y quitarán
los rostros de la violencia; porque como dice Kofi Annan “
…las mujeres son capaces de colaborar entre sí
y de conocerse a través de las barreras y las brechas
que las separan”, por esa razón, no podemos asumir
actitudes de pasividad, conformismo y de expectación;
la voz de las mujeres debe escucharse en todos los espacios
posibles, para romper el silencio de aquellas que son víctimas
de violencia, porque la denuncia de una mujer, es el eco del
silencio de muchas mujeres; la voz de una mujer, expresa el
sentir de muchas; hoy, por la amiga, hermana, vecina, compañera
o paisana; mañana, quizá sea por ti.
Entre
todos, podemos construir los caminos para una vida sin violencia,
invito a hombres, mujeres, funcionarios, abogados, religiosos,
profesionistas, educadores, niños, jóvenes, padres
y madres de familia, a no ser protagonistas ni espectadores
de escenas de violencia; sean prudentes, tolerantes, no usen
la fuerza para maltratar, ofender u obligar a alguna persona
a realizar actos que lastimen su integridad; ante todo, el respeto
al prójimo, a su dignidad humana.
Somos
parte de una sociedad en constante cambio, necesitamos de todos
para tener otras realidades; transformar sueños, para
construir el mejor sitio para vivir en este planeta; ¡únase
a una vida sin violencia!
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