De
mamá, se aprenden muchas cosas, en ocasiones -se olvidan
sus regaños-, pero sus consejos, se recuerdan cuando
se necesita tomar la mejor decisión; no cabe duda, que
la compañía de mamá es invaluable, el tiempo
y las horas compartidas, se vuelven nada.
Sin
embargo, cuando su cuerpo desaparece y su espíritu permanece
en el recuerdo y en el corazón, surgen momentos difíciles;
por eso, todos los días, esa mujer noble que da vida
a la vida, necesita recibir amor y respeto; ¿por qué
esperar el diez de mayo para expresar los sentimientos?, si
los los 365 días del año, son dignos para festejar,
agradecer y disfrutar su existencia.
El
día de las madres, debe ser una celebración permanente
en vida, pues no existe fecha especial, para demostrar afecto,
expresar amor y regalar alegría, a la mujer que nos dio
la vida; porque su amor, es más grande que el sol; más
brillante que las estrellas, más grande que el universo
y más valioso que el oro.
Mamá
es verdadero baluarte para la edificación de la familia,
sus enseñanzas garantizan la transmisión de valores,
educa con amor y defiende siempre la verdad. Una Madre día
tras día, ilumina con su ejemplo el futuro de sus hijos;
con delicadeza y cariño llena de calor el hogar; es incansable,
siempre trabajadora y defensora de la paz y la justicia; su
corazón, es siempre el corazón del hogar. Gracias
a ella, aprendemos de la vida y nos enseña con su vida.
Por
la eternidad existirá la palabra “Mamá”,
una palabra pequeña, para expresar un significado tan
grande y maravilloso. A ellas, dedico estos pensamientos “Mujer,
de ternura bondadosa, engalana flor preciosa, la belleza de
una rosa”.
Felicidades
a todas las madrecitas. |