Calkiní, 21 de mayo de 2002 - 13 de mayo de 2020
Imagen de la Virgen de Fátima (2002)
 
 

La primera imagen de la Virgen del Rosario de Fátima fue traída de Mérida, el 5 de mayo de 1952, para venerarla en el barrio Lucas Ciab, al que el 21 de marzo de 1956 se le puso el nombre de colonia Benito Juárez. Actualmente, a este sector de la ciudad se le conoce como Fátima.

Los señores Alejandro Naal, Desiderio Aké y José Balam Matos acordaron comprar la imagen después del paso por la población de la Virgen Peregrina, el 17 de julio de 1951. Fue colocada en una casa de huano y coloxché, que fue destruida por el fuego el 10 de agosto de 1953, reduciendo en cenizas la choza y destruyendo la figura de yeso, cuyos restos se guardan en una urna.

El 22 de septiembre del mismo año se adquirió la imagen que hasta la fecha recibe los rezos y oraciones de sus devotos.

Durante la fiesta tradicional, celebrada del 12 al 15 de mayo de 1977, con motivo del 25º Aniversario, la imagen fue coronada. En esas fechas, los integrantes del comité fueron: Manuel Puch Maas, presidente; Saúl Pech Martín, secretario; Ismael Kantún, tesorero; y Dolores Kantún May, Artemio San Miguel y Leocadio Bolívar, vocales.

 
 

El 12 de mayo de 2002, a las 11:30 p.m., grupos apostólicos de la parroquia San Luis Obispo le ofrecieron a la Virgen de Fátima una serenata, que culminó con el canto de "Las mañanitas".

El 13 de mayo de 2002, el Obispo de Campeche, Mons. José Luis Amezcua Melgoza, coronó a la Virgen de Fátima, en ocasión del 50º Aniversario de las fiestas en honor a la representación de la Santísima Virgen María, que como se sabe se le apareció a tres niños portugueses de la aldea Cova de Iría, en 1917.

Dicha corona es la misma que se utilizó en 1977, pero con un mayor tamaño, que se le dio con el apoyo económico de autoridades civiles y del comité. Asimismo, a la estatua que simboliza a la divinidad católica se le dio pulimento y un cambio de vestimenta.

 
 
 
Fuente: Historia Gráfica de Calkiní. Manuel Herrera Pech. Calkiní, Campeche, 1982. 220 p. / Fotos: Santiago Canto Sosa