Calkiní, 17 de marzo - 19 de abril de 2010
 
Texto de Cessia Chuc Uc. Presentación del "Códice de Calkiní"
 
 

Actualmente, el acontecer de los mayas está marcado por la diversidad socioeconómica, política, cultural y religiosa, por lo tanto existe una realidad muy compleja en el territorio peninsular: los que trabajan en el ramo de la construcción en la Riviera Maya, los herederos de los líderes de la Guerra de Castas que viven en el Municipio de Felipe Carrillo Puerto, los mayas de la zona henequenera del norte de Yucatán y los mayas de Campeche con diferentes rostros: mayas que trabajan en la recuperación de la palabra a través de la poesía, mayas asalariados de las maquiladoras o que llegan a la capital campechana en busca de fuentes de trabajo.

Mtra. Cessia Esther Chuc Uc durante la lectura de su comentario (17/03/2010)
 

Por esta diversidad, se generan diferentes tipos de hombres y mujeres mayas. Unos niegan su mayanidad por valores y conceptos que se han generado desde la sociedad dominante hacia los mayas y otros que trabajamos por la recuperación de nuestra lengua y cultura.

En este mundo heterogéneo de mayas quisiera compartir nuestras fuentes de conocimiento, las que nos fueron arrebatadas para fragmentar e incluso para destruir nuestra continuidad histórica. A estos documentos llamados también Chilam Balam o Códices, pocos mayas hemos tenido acceso, pues los que hemos sido formados en las universidades públicas, hemos recibido una instrucción académica netamente occidental y muy pocos formadores miran hacia la riqueza de conocimientos que estos documentos contienen y que también requieren ser mirados desde la lógica maya. Por esta ruptura de nuestra cultura con nuestras fuentes históricas, la gran mayoría de los mayas no poseemos elementos para sustentar, legitimar y defender nuestros valores culturales y simplemente argumentamos: ”es nuestra tradición”, “es nuestra costumbre” o “así nos lo enseñaron nuestros padres”. Hoy, con la presentación de este Códice se devuelve a toda la región de Calkiní un legado de conocimientos valiosos, pues como bien sabemos, nuestro pueblo maya ha tenido muy acceso a la lectura de su propia historia y eso lo convierte en una cultura vulnerable a los cambios y en este proceso, todos sabemos la pérdida de valiosos conocimientos que poseen los mayas contemporáneos, quienes han creado un sinfín de estrategias para perdurar. Y este evento de presentación del Códice de Calkiní, es una de tantas estrategias que se activan para fortalecer la identidad maya, en este caso, nuestro aliado el Dr. Tsubasa Okoshi Harada, nos recrea un análisis filológico profundo del Códice de Calkíni para ubicar la semántica del idioma maya dentro de un contexto discursivo coherente y lógico. Aunque en muchas ocasiones son monosílabos del idioma maya, su significado es amplio y el Dr. Tsubasa profundiza y analiza las traducciones del español al maya que se han hecho del documento. Así, se narra que cuando se repartió el tributo en presencia del Capitán Montejo, en el cenote de ix Halim, aquí en Calkiní, hay una expresión en maya que dice k ilaj yocol u patan- nosotros vimos el inicio del tributo, haciendo alusión que los que vieron este acto fueron el autor de este texto y Na Pot Canché (Batab de Calkiní) y no como se ha traducido que fue Montejo “que miraba como le aportaban el tributo”. El análisis tan profundo de la traducción del Dr. Tsubasa del español al idioma maya es el conocimiento que él tiene del funcionamiento gramatical de un tiempo verbal del maya, en este caso, del préterito: tin wilaj-yo vi, ta wilaj-tú viste, tu yilaj-él vio, K-ILAJ-NOSOTROS VIMOS. Por lo tanto una grafía revela para el Dr. Tsubasa contextos sobre los cuales se construye el momento histórico y la posición de los participantes.
Cada texto del Códice de Calkiní emite elementos dominantes, sobre los cuales se ha construido la memoria colectiva y la escritura de este documento escrito en las últimas décadas del siglo XVI, revela lo que los amanuenses mayas consideraron lo que debe de ser recordado y esto dependía de la estructura y orientación del cacicazgo Canul en el siglo ya señalado.

En el Códice hay una información valiosa que nos permitirá entender la distribución espacial del dominio de Calkiní en 1582, en el que estaban congregados ocho pueblos: Calahcum, Nunkiní, Kucab, Mopilá, Panbilchén, Sihó, Halachó y Kinlacam, formando barrios, dos de estos topónimos, conservan los nombres de los pueblos prehispánicos asentados en Calkiní: Kinlacam y Kucab. En cierta medida, esta distribución espacial continúa hasta el presente, en donde cada barrio de esta ciudad trata de resaltar su identidad histórica.

Asimismo, en el Códice encontraremos la memoria histórica de dos linajes: los Canché y los Canul. Es de esperarse la presencia de conflictos sociales que se generaron entre estos dos ch’ibalo’ob, más que nada, las diferencias eran por el control de los recursos naturales: suelos y agua. El escritor del Códice, señala con claridad que se reunieron en el pueblo de Calkiní, en donde hubo mucho chocolate y balché, para decir hasta donde llegan los montes de Calkiní y de los demás pueblos como Bécal, Halachó y otros, pues como dijo el batab Na chan Canul junto con Na Pot Canché: “Nadie vaya a meter rencilla en los días venideros” y enfatizaban “Nadie ponga piedras sobrepuestas, que sería origen de discordias y mutuas matanzas. Si pusiesen piedras sobrepuestas al alcance del monte serían removidas constantemente por los hombres malos en los días venideros” (p. 65-66).

Es sabido por todos los presentes que en esta región solo se encuentran suelos fértiles al oriente de Calkiní, Bécal, Dzitbalché y otros pueblos ubicados en una franja, cuyos suelos son productivos, no fue casualidad que en varias décadas del siglo XX, muchos campesinos de Bécal, Nunkiní, Campeche y Halachó Yucatán migraron temporalmente a estas regiones para hacer sus propias milpas. Además, esta región no solo cuenta con tierras fértiles, sino que tenía el aprovisionamiento de agua que también en la época prehispánica fue fundamental para la sobrevivencia de los mayas. Se construyeron, en las partes bajas del suelo, varias “aguadas” (ak’al), señaladas en el Códice como Tzemez Akal, Xicinchah y Halal, , imaginemos a los talladores de piedras labradas que colocaron miles de ellas en estos grandes aprovisionamientos de agua, ubicados en una región en donde Cháak- el dios de la lluvia era el único proveedor de este vital líquido. Lo más relevante es que los campesinos actuales siguen utilizando el agua que proveen estas lagunas y las siguen evocando con los nombres antiguos.

A lo largo del devenir histórico se han suscitado múltiples rupturas en la cultura maya y a pesar de todo, esta cultura ha sabido reconstruir y reordenar su legado cultural, juntamente con su sistema simbólico tomando como base la oralidad, pues ésta ha sido la herramienta de transmisión de valores y de historia. Sin embargo, en esta lucha no hemos estado solos, por eso Muchas gracias a Tsubasa Okoshi, quien han sido un aliado distinguido de la cultura oriental para difundir en el mundo de que los mayas viven, Y CON ESTE LEGADO QUE HOY deja en el Municipio de Calkini seguiremos trabajando para construir una sociedad equitativa, justa y en donde todas las voces mayas sean escuchadas y tomadas en cuenta.

NÍIB ÓOLAL TI’ TE’EX

 
 
Fuente: Texto enviado por Cessia Chuc Uc; 19 de abril de 2010/ Foto: Santiago Canto Sosa