Por
esta diversidad, se generan diferentes tipos de hombres y mujeres
mayas. Unos niegan su mayanidad por valores y conceptos que
se han generado desde la sociedad dominante hacia los mayas
y otros que trabajamos por la recuperación de nuestra
lengua y cultura.
En
este mundo heterogéneo de mayas quisiera compartir nuestras
fuentes de conocimiento, las que nos fueron arrebatadas para
fragmentar e incluso para destruir nuestra continuidad histórica.
A estos documentos llamados también Chilam Balam o Códices,
pocos mayas hemos tenido acceso, pues los que hemos sido formados
en las universidades públicas, hemos recibido una instrucción
académica netamente occidental y muy pocos formadores
miran hacia la riqueza de conocimientos que estos documentos
contienen y que también requieren ser mirados desde la
lógica maya. Por esta ruptura de nuestra cultura con
nuestras fuentes históricas, la gran mayoría de
los mayas no poseemos elementos para sustentar, legitimar y
defender nuestros valores culturales y simplemente argumentamos:
”es nuestra tradición”, “es nuestra
costumbre” o “así nos lo enseñaron
nuestros padres”. Hoy, con la presentación de este
Códice se devuelve a toda la región de Calkiní
un legado de conocimientos valiosos, pues como bien sabemos,
nuestro pueblo maya ha tenido muy acceso a la lectura de su
propia historia y eso lo convierte en una cultura vulnerable
a los cambios y en este proceso, todos sabemos la pérdida
de valiosos conocimientos que poseen los mayas contemporáneos,
quienes han creado un sinfín de estrategias para perdurar.
Y este evento de presentación del Códice de Calkiní,
es una de tantas estrategias que se activan para fortalecer
la identidad maya, en este caso, nuestro aliado el Dr. Tsubasa
Okoshi Harada, nos recrea un análisis filológico
profundo del Códice de Calkíni para ubicar la
semántica del idioma maya dentro de un contexto discursivo
coherente y lógico. Aunque en muchas ocasiones son monosílabos
del idioma maya, su significado es amplio y el Dr. Tsubasa profundiza
y analiza las traducciones del español al maya que se
han hecho del documento. Así, se narra que cuando se
repartió el tributo en presencia del Capitán Montejo,
en el cenote de ix Halim, aquí en Calkiní,
hay una expresión en maya que dice k ilaj yocol u
patan- nosotros vimos el inicio del tributo, haciendo alusión
que los que vieron este acto fueron el autor de este texto y
Na Pot Canché (Batab de Calkiní) y no como se
ha traducido que fue Montejo “que miraba como le aportaban
el tributo”. El análisis tan profundo de la traducción
del Dr. Tsubasa del español al idioma maya es el conocimiento
que él tiene del funcionamiento gramatical de un tiempo
verbal del maya, en este caso, del préterito: tin
wilaj-yo vi, ta wilaj-tú viste, tu
yilaj-él vio, K-ILAJ-NOSOTROS VIMOS. Por
lo tanto una grafía revela para el Dr. Tsubasa contextos
sobre los cuales se construye el momento histórico y
la posición de los participantes.
Cada texto del Códice de Calkiní emite elementos
dominantes, sobre los cuales se ha construido la memoria colectiva
y la escritura de este documento escrito en las últimas
décadas del siglo XVI, revela lo que los amanuenses mayas
consideraron lo que debe de ser recordado y esto dependía
de la estructura y orientación del cacicazgo Canul en
el siglo ya señalado.
En
el Códice hay una información valiosa que nos
permitirá entender la distribución espacial del
dominio de Calkiní en 1582, en el que estaban congregados
ocho pueblos: Calahcum, Nunkiní, Kucab, Mopilá,
Panbilchén, Sihó, Halachó y Kinlacam, formando
barrios, dos de estos topónimos, conservan los nombres
de los pueblos prehispánicos asentados en Calkiní:
Kinlacam y Kucab. En cierta medida, esta distribución
espacial continúa hasta el presente, en donde cada barrio
de esta ciudad trata de resaltar su identidad histórica.
Asimismo,
en el Códice encontraremos la memoria histórica
de dos linajes: los Canché y los Canul. Es de esperarse
la presencia de conflictos sociales que se generaron entre estos
dos ch’ibalo’ob, más que nada, las
diferencias eran por el control de los recursos naturales: suelos
y agua. El escritor del Códice, señala con claridad
que se reunieron en el pueblo de Calkiní, en donde hubo
mucho chocolate y balché, para decir hasta donde llegan
los montes de Calkiní y de los demás pueblos como
Bécal, Halachó y otros, pues como dijo el batab
Na chan Canul junto con Na Pot Canché: “Nadie vaya
a meter rencilla en los días venideros” y enfatizaban
“Nadie ponga piedras sobrepuestas, que sería origen
de discordias y mutuas matanzas. Si pusiesen piedras sobrepuestas
al alcance del monte serían removidas constantemente
por los hombres malos en los días venideros” (p.
65-66).
Es
sabido por todos los presentes que en esta región solo
se encuentran suelos fértiles al oriente de Calkiní,
Bécal, Dzitbalché y otros pueblos ubicados en
una franja, cuyos suelos son productivos, no fue casualidad
que en varias décadas del siglo XX, muchos campesinos
de Bécal, Nunkiní, Campeche y Halachó Yucatán
migraron temporalmente a estas regiones para hacer sus propias
milpas. Además, esta región no solo cuenta con
tierras fértiles, sino que tenía el aprovisionamiento
de agua que también en la época prehispánica
fue fundamental para la sobrevivencia de los mayas. Se construyeron,
en las partes bajas del suelo, varias “aguadas”
(ak’al), señaladas en el Códice
como Tzemez Akal, Xicinchah y Halal, , imaginemos a los talladores
de piedras labradas que colocaron miles de ellas en estos grandes
aprovisionamientos de agua, ubicados en una región en
donde Cháak- el dios de la lluvia era el único
proveedor de este vital líquido. Lo más relevante
es que los campesinos actuales siguen utilizando el agua que
proveen estas lagunas y las siguen evocando con los nombres
antiguos.
A
lo largo del devenir histórico se han suscitado múltiples
rupturas en la cultura maya y a pesar de todo, esta cultura
ha sabido reconstruir y reordenar su legado cultural, juntamente
con su sistema simbólico tomando como base la oralidad,
pues ésta ha sido la herramienta de transmisión
de valores y de historia. Sin embargo, en esta lucha no hemos
estado solos, por eso Muchas gracias a Tsubasa Okoshi, quien
han sido un aliado distinguido de la cultura oriental para difundir
en el mundo de que los mayas viven, Y CON ESTE LEGADO QUE HOY
deja en el Municipio de Calkini seguiremos trabajando para construir
una sociedad equitativa, justa y en donde todas las voces mayas
sean escuchadas y tomadas en cuenta.
NÍIB
ÓOLAL TI’ TE’EX |