Papá
es símbolo de perseverancia, con su ejemplo demuestra
la fortaleza del alma para salir adelante y no conformarse ante
las adversidades. Aunque su entusiasmo decaiga momentáneamente,
es ingenioso para salir vencedor de las dificultades; íntimo
amigo de Mamá y leal compañero en las noches de
desvelo. Papá es el hombre indiscutible, basta un abrazo
para sentir la sinceridad de su afecto y la transparencia de
su espíritu.
Así
es un Padre, preciso en sus consejos; firme en sus ideas, no
pierde esperanza alguna por el futuro de sus críos. Siempre
dispuesto a la defensa y al cobijo en tiempos de desesperación,
su mano ruda te levanta cuando caes y te arropa entre sus brazos.
Él es el mejor abogado, cuyos honorarios no tienen precio,
siempre está vacante, esperando el llamado de auxilio,
para llegar a ayudarte. Su vocación de servicio está
garantizada.
Nadie
como Papá para demostrar valentía en los momentos
más difíciles, él está ahí,
firme como el roble; esperando volver a la primavera para ver
florecer la vida de sus hijos; recordar cada tarde, después
de una lluvia de verano, añorando el otoño de
su historia y contando los ayeres mientras llega el invierno.
¡Qué
más puedo decir de un Padre! Faltan palabras para describir
la grandeza de su ser. Las cualidades son innumerables, de sus
desaciertos aprendemos lecciones para no tropezar; de sus valores,
adquirimos las herramientas y el pasaporte de la vida. Si alguna
vez se equivocó o las circunstancias no fueron las mejores,
algún ejemplo dejó para no repetir el episodio
amargo de su existencia. Si él hiciera un recuento de
sus días, seguramente encontrará momentos grises,
pero también brillarán los ratos de alegría;
porque cada paso, caída o tropiezo significó un
peldaño de la escalera, para llegar hasta la cima.
¡Qué
importa la edad que tenga ahora! Un Padre es para toda la vida.
Si ahora ya es un anciano, ¡no te avergüences de
su andar! Recuerda que en su andar ha dejado huellas imborrables
que pueden ayudarte a encontrar el camino. Quizá ahora
sus fuerzas son escasas, los recuerdos se escapan de su mente,
repite y repite algunas cosas; pero espera ilusionado la llegada
de sus hijos.
Si
este día, Papá está cerca de ti, no dudes
en devolverle los abrazos que de niño recibiste; dile
cuánto le agradeces la vida y lo que eres ahora. Sé
humilde al reconocer la sabiduría con que te educó,
acepta los consejos, porque difícilmente encontrarás
–en otra persona- la seguridad de sus palabras.
Y
cuando el llegue el día de su partida, si desaprovechaste
su compañía, no lamentes la despedida ni te esfuerces
en llenar tu ausencia con flores y oraciones. Honra a diario
a tu Padre.
He
aquí unos pensamientos…
Recuerdos
(Fragmento)
Miro
al caballero de mi infancia,
al protector valiente y amoroso,
siento en su mirada
la recompensa del tiempo
y su paciencia.
Como
faro en altamar,
guía los latidos del corazón,
su humildad es la armadura,
su fe, mi fortaleza.
Hoy,
el hombre del retrato,
- mi Padre-
ha vuelto a sonreír.
San
Francisco de Campeche, Cam. 19 de junio de 2009. |