Tiempo
y universo nos eternizan.
Vida y almas nos enternecen.
Dios y el Creador nos inmortalizan.
Palabra y luz nos embellecen.
Todo
tiene su belleza en este mundo,
sólo hay que dejarse amar por ella,
donar el amor que se nos ha dado,
la vida que se nos ha transmitido.
Somos
la mística
que Dios ha escrito en el aire,
con eso me basta y con esto me quedo.
Cada uno en su poesía, pero Dios en todas.
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