Todas
enfrentamos cambios, unas más que otras,
pero hoy puedo asegurar que valió la pena,
porque esta noche nos graduamos y eso nadie lo puede
cambiar.
No
se puede dar un discurso de este tipo sin antes
agradecer a todos los que han contribuido y han
estado a nuestro lado apoyándonos en esta
etapa de aprendizaje.
Primeramente
a Dios, ese ser supremo que nos concedió
el privilegio de la vida, una familia y amigos,
pero sobre todo por permitirnos alcanzar nuestros
sueños e ilusiones y disfrutar esta noche
tan especial.
A
nuestras familias, por su apoyo constante y su confianza
en nosotras, por su comprensión y buenos
consejos que muchas veces escuchamos, aún
con cierta inconformidad.
A
nuestros profesores, que nos ayudaron a tomar riesgos
y a hacer de los temores aportunidades de crecer.
Gracias por su paciencia, preocupación, exigencias
por buscar obtener lo mejor de nosotros y enseñarnos
lo que somos capaces de hacer.
Ahora,
nosotras les debemos una formación integral
de la que podemos sentirnos orgullosas.
De
igual manera, gracias a los grandes amigos por sus
consejos en los momentos de crisis, por ayudarnos
a recordar nuestras responsabilidades y por brindarnos
su amistad incondicional.
A
todos en general, gracias por tener las puertas
abiertas para nosotras, por dejarnos expresar nuestras
inquietudes, recomendaciones y por su preocupación
constante por la calidad de nuestra educación.
Nos
vamos dejando huella como una generación
impetuosa y trabajadora de alumnas entregadas, que
supieron hacer un derroche inteligente de energía
y de talento, derroche que ha sido esencial para
el crecimiento de nuestra escuela.
Hoy
egresamos y lo hacemos con los bolsillos llenos
de motivos para trascender. ¡Hay que demostrarlo!,
ejerciendo nuestra profesión con responsabilidad
social (...) Recordemos siempre que el principal
objetivo de la educación no es sólo
enseñar algo para ganar más dinero,
sino transformar al hombre en un mejor ser humano
y eso es lo que debemos realizar en esos infantes
que estarán en nuestras manos.
Invito
a reflexionar (...) sobre el gran reto que vamos
a afrontar como educadoras, al tener en nuestras
aulas a esos pequeños que serán el
futuro de nuestro país, y que depende de
nosotras que ese futuro llegue a ser un presente,
porque "el que escribe en el alma de un niño
escribe para siempre".
Finalmente,
sólo resta felicitar a cada una de ustedes
por haber llegado a la meta.
El
mundo nos espera, así que ánimo y
a redoblar la lucha como hasta ahora, en busca de
una mejor educación para los niños
preescolares, a dar todo lo que esté en nuestras
manos y a demostrar lo que realmente somos.
Enhorabuena.
¡Muchas felicidades! y ¡Mucho éxito! |