Calkiní, 8 de julio de 2006
 
Las elecciones. Un paso hacia la democracia

Por Teresita Durán Vela

 
 

El pasado domingo 2 de julio, la ciudadanía participó con entusiasmo y optimismo en las votaciones para la elección del futuro Presidente de la República, Senadores y Diputados federales; también, los campechanos, ese día, sufragamos para la renovación de Presidentes Municipales y legisladores del Congreso local; fue una histórica jornada electoral, dada las condiciones sociopolíticas actuales; por una parte, la consolidación de los partidos políticos, en la preferencia de la ciudadanía; por otra, el fuerte impacto de las campañas de los candidatos y su efecto, en la decisión de los votantes.

Votaciones en la casilla ubicada en la USAER No. 18, en el barrio San Isidro
 

Ambas, circunstancias influyeron determinantemente, en los electores, quienes convencidos, del ejercicio del derecho constitucional para elegir a sus representantes, acudieron con responsabilidad, a la casilla correspondiente para emitir el sufragio, en cada una de las boletas destinadas para ello; algunos, lo hicieron como condición para obtener la despensa, conservar el empleo en la administración pública o simplemente, porque el amigo o el compadre, necesitaba del voto seguro del familiar; incluso unos cuantos, se presentaron a votar, sin la convicción de que su voto cuenta , decide el futuro de la familia y proyecta el progreso de un pueblo.

Sin embargo, cualquiera que haya sido el motivo de la participación, los campechanos rebasamos, la media nacional de votantes, pues según el IFE (PREP), el porcentaje de votantes en el país, representó un 58.9%; en tanto que en el estado de Campeche, se contó con la participación del 65.16 % del padrón electoral; este dato coloca a la entidad entre los primeros cuatro estados con mayor número de votantes, después de Tabasco (68.37), Distrito Federal (68.08) y Yucatán (66.92).

Con estos resultados, los habitantes del sureste del país, dieron cuenta, de la participación ciudadana en el proceso electoral; desde luego, no justifica la abstención de quienes se negaron este derecho, pero, sí representa un avance a nivel de participación en los procesos políticos y cívicos; con la esperanza y el compromiso moral de ser protagonistas y promotores de los valores de la democracia: pluralidad, tolerancia, respeto, diversidad, justicia y verdad.

Los ciudadanos que participaron en la fiesta cívica popular del 2 de julio, bien sea como votantes, funcionarios de casilla, representantes de partidos, observadores o defensores del voto, cumplieron responsablemente, con la tarea asignada; afortunadamente, en un ambiente de orden, con cierto suspenso, nerviosismo y presión conjunta entre las mismas personas asignadas, en cada una de las casillas; los comicios de este año, han sido calificados como históricos, prueba de ello, son los resultados preliminares, las declaraciones de los candidatos, el triunfo y derrotas de los partidos, esto evidencia, la transición de la sociedad, a una vida democrática.

Ante los resultados anunciados por el Instituto Electoral, tanto a nivel federal como estatal, el conteo de los votos, el registro y análisis de cada una de las actas, los resultados de procedimientos estadísticos y las decisiones de los consejeros, así como, las opiniones de los representantes de los partidos políticos, son recursos suficientes para la validez y confiabilidad de los resultados, para que se respete el voto emitido por cada ciudadano, porque un voto hace la diferencia, un voto es decisivo para ganar o perder.

Esta jornada electoral, sin duda, fue diferente para todos. Ha sido, la antesala de futuros proyectos políticos, un ejemplo de civilidad. Los comicios del 2006, serán para la historia de los institutos políticos, los más competitivos; quizá, el detonador de cambios radicales en la estructura de algunos o el fortalecimiento de principios e ideologías, cualquiera que sean los efectos, en mi opinión, los ciudadanos, habremos de continuar participando en la consolidación de la democracia, apegados a derecho y convencidos de la fuerza cívica, que sostiene la libertad, el respeto y la dignidad.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán / Foto: Santiago Canto Sosa. 2 de julio de 2006.