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Ha
llegado un nuevo año. Afortunados los que despertaron
con la aurora del inicio de la segunda década del siglo:
el 2011. La vida es sin duda, una bendición, una gran
celebración; al mismo tiempo, la mejor oportunidad para
existir. El
inicio del año hace renacer el milagro de la vida en
la humanidad, ¡qué importa la nacionalidad, raza,
religión o cultura! Hombres y mujeres compartimos el
mismo planeta, gozamos de las bondades de la naturaleza, convivimos
con nuestros congéneres; somos de la misma especie, poseemos
un organismo pródigo, una estructura compleja de huesos
perfectamente articulados, miles de millones de fibras musculares
y fibras nerviosas que se encargan de coordinar todo el cuerpo.-
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El corazón es la bomba más sorprendente jamás
diseñada y el cerebro la máquina maravillosa y
potente. Con tales cualidades fisiológicas y capacidades,
el ser humano se niega –en la mayoría de los casos–,
el privilegio de cuidar su cuerpo.
Los
seres humanos somos capaces de actos de valor, heroísmo,
resistencia y laboriosidad; sin embargo, algunos desafortunadamente,
centran su potencial en la codicia, egoísmo, intriga,
la maldad y la crueldad. ¿Por qué desperdiciar
la vida de esa manera? ¿Acaso desconocen la dignidad
y respeto por sus semejantes? Es lamentable, que hoy día,
las personas desprecien la vida y cegados por la fatalidad,
se conviertan en sujetos funestos, consigo mismos y los demás.
En
las civilizaciones actuales, la controversia entre los avances
científicos en la medicina y el crecimiento de las redes
de la delincuencia, no detiene el daño a la sociedad;
cada vez, más vidas humanas están en riesgo. La
inseguridad y las amenazas del crimen organizado, son las sombras
que empañan la vida de los pobladores y la paz social.
El panorama es alarmante. No deseo ser pesimista, pero tampoco
insensible. La barbarie vuelve, mientras la tecnología
avanza. ¡Qué realidad ambigua!
Por
otra parte, la vida acelerada de estas épocas, dirige
a rumbos diferentes: el uso en exceso de celulares, internet,
malos hábitos alimenticios, jornadas laborales prolongadas,
falta de convivencia familiar, violencia en el hogar, relaciones
sociales agresivas, carencia de sentimientos, stress, depresión,
adicciones al alcohol, cigarro, drogas y otras enfermedades,
son la gran amenaza a la salud y a la armonía del ser
humano. Ante tantas acciones desafiantes, es tiempo detenerse,
tomar conciencia y elegir razonadamente, hábitos saludables,
prácticas positivas, actuar éticamente, respetar
los derechos, apegarse a la legalidad y decidir que este nuevo
año, sea mejor que el anterior. ¡Se lo merece!
Estimado
lector, este 2011, arrope este año de esperanza; haga
un brindis por la vida. Confía en ti, ten fe en alguien,
alguna persona necesita tu cariño, agradece tu existencia,
comparte con humildad los dones y las bendiciones que el Creador
te regala. El inicio del año puede ser el gran escenario
para debutar como mejor persona, maravilloso ser humano y excelente
habitante de la tierra. Es momento de mirar más lados
luminosos: creer, apreciar la vida, con intensidad, mucho más
que antes.
San
Francisco de Campeche, Cam. 5 de enero de 2011. |