Calkiní, 17 de diciembre de 2010
 
Mensaje Navideño

 

Por Teresita Durán Vela

Las fiestas decembrinas traen consigo regalos envueltos con lazos de amistad, el colorido de las luces deslumbra en los rincones de los hogares y en los rostros de los pequeños, se pintan lágrimas y sonrisas. Sin duda, esta época del año, se viste de emociones y buenos deseos; el encuentro con los compañeros de la infancia, amigos de la colonia y confidentes escolares, se vuelve una circunstancia añeja digna de disfrutar nuevamente.

El coro del 4° "B" de la escuela "Pedro Pablo Arcila" ganó un concurso de Ramas, en la categoría infantil
 

La Navidad hace renacer vínculos de afecto en la familia, su mística ennoblece; el espíritu de ese acontecimiento –en ocasiones- entristece o alegra, quizá deja ver la hermosura de la vida y el renacer de la esperanza en los hombres de buena voluntad.

Ahora, que la violencia enluta familias, pueblos y ciudades, el anhelo de paz es un grito colectivo de la humanidad. Ante ese ambiente de desilusión y peligro, volvamos a sentir la protección con las personas que amamos; pidamos al Creador, bendiciones y fortaleza para departir como hermanos, celebrar la vida y en comunión con los demás revelar la fe para no dejarse vencer por la maldad.

La Navidad exalta la génesis de Jesús, tiempo de contemplar la riqueza de la humanidad; sentir la vorágine del universo, el acecho de amenazas a la paz social de naciones y el impulso de la violencia en las personas. El respeto a la vida y a la dignidad humana está extinguiéndose, pareciera que aniquilar al prójimo es señal de poder, así lo manifiestan los grupos delictivos, agresores y gobiernos autoritarios.

Decía la Madre Teresa de Calcuta… “Sé la expresión viva de la ternura, ternura en tu rostro, ternura en tus ojos, ternura en tu sonrisa, ternura en tu cálida bienvenida”. En estos tiempos navideños, el corazón necesita nutrirse de pensamientos positivos, el alma vestirse de fortaleza, la mirada de esperanza y la vida de gratitud. Cuando recibes con agradecimiento la caridad, la comprensión y las acciones desinteresadas guían energía para estar en armonía.

Los regalos de Navidad puede envolverlos con sentimientos y cintas de sonrisas, nada mejor que la humildad y la generosidad para compartir la grandeza de lo que eres, multiplicar los dones de la caridad y seguir siendo el ser bondadoso que habita en tu interior:

Sé bondadoso con tus padres, hijos, pareja y parientes, con los huérfanos y pobres, con tus vecinos cercanos, con el compañero que tienes a tu lado, con el viajero y con tus palabras.

Estimado lector, deseo para usted y los suyos, una inolvidable Nochebuena y una feliz Navidad.

San Francisco de Campeche, Cam. 17 de diciembre de 2010.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 17/12/2010 // Foto: Santiago Canto Sosa; 14/12/2010