Calkiní, 5 de diciembre de 2008
 
Los regalos de la Navidad
 

Por Teresita Durán Vela

¡Diciembre ha llegado! El espíritu de las fiestas decembrinas ya está presente en las calles, edificios, parques y hogares; luces de colores, flores de nochebuena, ángeles, campanas, bastones y esferas lucen el brillo de los colores de la Navidad. No hay duda, en esta época del año, las estrellas también brillan intensamente y la luna mira silenciosa desde el cielo, el andar de las personas.

 

La magia de la Navidad envuelve con una atmósfera de alegría, los sentimientos de chicos y grandes; la inquietante espera para abrir los regalos, crea un ambiente de expectación; estos días de celebración, cambian la rutina de algunas personas, pues no siempre, los escenarios en la familia o en la vida personal, se iluminan con tantas luces; a veces, se atraviesan momentos de tristeza, dolor, pobreza o enfermedad. No a todas las personas, la Navidad ilumina sus pensamientos.

Bueno… en estos días, es tiempo de abrir el corazón, para regalar abrazos, buenos deseos y sonrisas; la temporada para hacer un recuento de emociones y tomar decisiones: perdonar, ofrecer una mano amiga, compartir el pan, hacer una obra de caridad o tan sencillo como desear ¡Feliz Navidad!

Fíjese, no es necesario gastar dinero para conseguir un regalo; a veces los tenemos, y no nos damos cuenta. La navidad es motivo de celebración de la vida, la amistad, el amor; y esos detalles no están cotizados, ni en la mejor bolsa de valores del mundo; son bienes espirituales, sin etiquetas o rebajas; tan sólo regalos sinceros que podemos intercambiar con otras personas; además son inagotables, pues se multiplican cada vez que se comparten. Este año, procure no invertir demasiado tiempo en conseguir qué obsequiar, mejor haga un recuento de sus sentimientos y valores, y con el mejor papel, envuélvalo para deslumbrar a la persona que lo recibirá. Así, ganará tiempo para hacer otras acciones, en lugar de ir de tienda en tienda; sus regalos, seguramente los tiene en la mano.

Los regalos de la Navidad son inagotables, cada ser humano tiene entre un repertorio por escoger; es cuestión, de seleccionar el mejor para la persona especial. Por ejemplo:

A los niños, puede regalarles alegría y felicidad.
A los jóvenes, respeto y comprensión.
A los ancianos, sonrisas y abrazos.
A los enfermos, compañía y oraciones.
A los amigos, solidaridad.
A los hermanos, sinceridad.
Al esposo o esposa, fidelidad.
A Papá y Mamá, gratitud.
A Dios, fe y amor.

Amable lector, usted es una persona afortunada, puede regalar tanto como desee, sin solicitar crédito o pagar en efectivo; es cuestión de voluntad. Ojalá sus regalos para estas fiestas, perduren por mucho tiempo, mejor si son para toda la vida.

¡Feliz Navidad!

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 5 de diciembre de 2008 / Foto: Santiago Canto Sosa; 2004