Calkiní, 21 de diciembre de 2005
 
Dos villancicos
 
 

Niños con una rama de huano peregrinan en las calles de la ciudad. Velas, sonajas, panderos, en las manos, corretean a la noche y piden su aguinaldo en las puertas.

Mezclan cantos tradicionales con villancicos; el objetivo es alegrar en pares, tríos, cuartetos, o en grupo, los días decembrinos.

Ramón Iván Suárez Caamal, en sus versos retrata la risa de los niños, que silban la nochebuena; dos villancicos del libro "Poemas para los más pequeños", impreso hace un año en Bacalar, Quintana Roo.

Representación de La Rama. Escuela "Carmen Meneses". Diciembre de 2005.
 
Dos villancicos

1.
Pijijes, risa de niños;
pijijes, un desconcierto;
silbatos de Navidad
y gritos que no comprendo.
Pijijes, flores del agua,
pijijes, patos pequeños:

-¿De quién huyen,
a quién buscan,
pijijes, en este espejo?

-Al niño-Dios que solloza
entre la paja y el heno,
el niño-Dios que no tiene
una sonaja de cielo.

-Pijijes, el niño llora.
Pijijes, vayan a verlo.


2.
Silbatos de Nochebuena
o pajarillos de lata,
¿de qué ríen los pijijes
con esa risa del agua?

Es que ha nacido en Belén
el Hijo de la Alborada
a quien los ángeles cuidan
y los pastores halagan.
Pijijes, si el niño llora,
le consiguen su sonaja
con la bulla de su risa
que a todas horas ensayan,
silbatos de Nochebuena
y pajarillos de lata:
Pijijes, pi ji je ji je,
ji ji ji je jé ja já ja…

Foto: Santiago Canto Sosa