Escucha
la voz de tu conciencia
En
esta época de Navidad y Año Nuevo es necesario
reflexionar acerca de esa maravillosa voz interna que
se llama conciencia. Es reconfortante para el espíritu
contemplar a numerosas personas que en estas épocas
rinden culto a nuestro señor Jesucristo. El creyente
trata de comunicarse con el altísimo y está
seguro de que sus mensajes siempre serán escuchados
y atendidos por la suprema misericordia del omnipotente
que jamás a nadie ha dado respuestas negativas.
El poder magnífico de la fe nos lleva a la conclusión
de que no estamos nunca solos y que existe la bondad
excelsa Dios, Nuestro Señor y Padre Eterno, Creador
del Universo, autor de todo lo visible e invisible,
pendiente de nuestras vidas y de nuestras necesidades.
Es
entonces cuando reflexionamos y nos comunicamos con
el otro yo que está encerrado en el interior
de nuestro ser y que, por tal motivo, se encuentra más
cerca de la esencia divina de Dios, que es el alma humana.
Si somos capaces de implorar misericordia, debemos también
ser capaces de autoanalizarnos y de reconocer que muchas
de las cosas equivocadas que hacemos no suceden a causa
de una fuerza superior divina sino a causa de nuestra
propia imprudencia y de las decisiones erróneas
que tomamos, en virtud del libre albedrío que
poseemos.
Es
conveniente que aprendamos a reconocer los errores que
cometemos y que aprendamos también a escuchar
el llamado de nuestro ser interno que siempre está
atento a las cosas que y actos que llevamos a cabo,
a veces en forma acertada, pero, a veces también
de manera errada e incierta. Estúdiate a ti mismo
y dialoga a menudo con esa vocecita interna que todo
ser humano posee pero que solamente unos pocos han descubierto.
Algunas personas le dicen intuición, iluminación
o conciencia y otras la llaman sexto sentido. Esa vocecita
está en contacto con la verdad que se esconde
en tu ser, con tu vocación, con lo que eres en
realidad, con tu creatividad, con tu filosofía.
Esta
facultad siempre te dará respuestas sin preguntarte
ni exigirte nada; la posees desde que naciste y ¡o
único que hace falta es que la llames, que surja
desde dentro de ti, que aflore y que se ponga en contacto
con tus vivencias cotidianas. Sin embargo, no es tan
sencillo hacer contacto con ella debido que tu mente
razona, deduce, concluye, se defiende y actúa
con base en patrones culturales con los cuales fuiste
educado y moldeado desde tu infancia. Tus padres, tutores,
parientes o representantes siempre tomaron las decisiones
por ti, pensaron por ti y te obligaron a actuar de acuerdo
cono lo que ellos juzgaron conveniente para ti.
Minimizaron
tu creatividad y bloquearon tu capacidad para tomar
decisiones y actuar por ti mismo; hicieron que perdieras
tu capacidad instintiva para enfrentar los peligros
debido a que te protegieron y te convirtieron en un
ser sumiso, temeroso y dependiente. Ahora debes cambiar
guiado por tu conciencia y hacer frente a tus responsabilidades,
dar el paso decisivo sin miedo, sin tibiezas, sin temores
ni dudas. Hoy mismo debes actuar pues tienes muchas
cosas que has dejado pendientes y que te llevarán
por etapas sucesivas a encontrar el camino de la verdad,
de la felicidad y del progreso para ti y para los tuyos.
Escucha la voz de tu conciencia.