Calkiní, 12 de agosto de 2012
 
 

Por Andrés Jesús González Kantún

 

Ningún ciudadano que se precie ser originario de La Atenas del Camino Real no deja de sentirse orgulloso por  haber nacido en estas tierras calcáreas de románticos ensueños de la niñez y un regazo para esperar con sobriedad la puesta del sol de la vida.

 

Se puede asegurar que todo ciudadano desea verle maquillado el rostro, el alma y el corazón en una sincronización de ánimo localista de las autoridades para solucionar problemas que enmienden o cambien esas partes del cuerpo y el espíritu. En pocas palabras, es un deseo implícito que al municipio de Calkiní le llegue el desarrollo en obras, cultura y servicios de todos tipos.

Una  titánica empresa que le corresponde echar a andar al nuevo gobierno municipal en colaboración con el pueblo, que también debe intervenir (Cap. IV. Art. 29 de la Ley Orgánica). Al Ayuntamiento porque sepa administrar con capacidad y eficacia la hacienda y al calkiniense porque entienda —con la luz de la conciencia que le da la educación— que los tiempos son nuevos y no se provee todo gratuito, sino que hay que compartir responsabilidades.

Esta es una relación de sueños y propuestas:

Un presidente de puertas abiertas, justo, transparente, visionario, temperante y propositivo que recoja los problemas del pueblo de manera personal, visitando como norma (Cap. VIII. Art. 61 de la Ley Erg.) regularmente al municipio.

Que en las propuestas de trabajo se evite las predilecciones consanguíneas (hasta el tercer grado, Cap. 5. Art. 40, apartado III de la Ley Orgánica de los Municipios) que provocan una desazón punzante en la sociedad civil.

Que se convenza a las sociedades, algunas inertes, para participar en actividades sociales y culturales, previos acuerdos de apoyos en las necesidades que se puedan presentar.

Que las obras sean de calidad —es un clamor popular—, pero en lugares en donde haya prioridad. La gente es demasiado madura para comprender las decisiones.

Que los servicios de seguridad, agua potable, obras públicas —abarcando todas las áreas de su competencia— cumplan con funcionalidad su compromiso, exhibiendo un trato humano y no despótico y perezoso como ha sido la costumbre. Ya se ha vuelto un hábito insano en los servidores del agua potable y basura, si no hay pago extra del que requiere el servicio, no hay prontitud en la demanda.

Que no se deje de apoyar a las organizaciones encargadas de promover las tradiciones y la cultura.

Que la Feria Artesanal la promueva la sociedad civil o agrupaciones culturales que tendrían la obligación de transparentar el uso de los recursos económicos, que es un acto de probidad indiscutible. En otras manos oficiales, como ha sido siempre, provoca el malestar de la colectividad por la apetencia económica que demuestran por ese encargo y se olvidan de las comisiones que les corresponde como cabildo. Vale la pena un cambio de destinatarios.

Que la Casa de Cultura consiga atraer la atención de la juventud femenina para invitarla a participar en el certamen para la elección de la reina de la Feria Artesanal. Actualmente se designa porque no hay candidatas, nos obstante, que las escuelas de nivel medio y superior rezuman de lindas mujeres. El problema ha sido el premio económico que no les basta para sufragar sus gastos de presentación y durante su reinado.

Que los regidores entiendan que los tiempos ya son otros y deben tomar con seriedad sus obligaciones. El pueblo les cumplió y la reciprocidad es justa y necesaria. Estas son las características que debe reunir todo regidor:

  • Vocación de servicio
  • Compromiso con su comunidad
  • Conocer los problemas de su comunidad y municipio
  • Contar con sensibilidad social
  • Ser propositivo
  • Conciliador y paciente
  • Eficiente y eficaz

Como se advierte, esta encomienda popular no es una pera en dulce, ya es una exigencia que debe cumplir el regidor al pueblo que lo eligió, si tiene vocación de servicio. Alguna vez escuché de parte de uno de estos servidores expresar:

—Ya he llegado a mi objetivo y no me importa nada más que cobrar. Las opiniones acres o constructivas me entran por un oído y me salen por el otro, ¿y el pueblo qué? Es el colmo de la impudencia.

Invoco a que las autoridades trabajen con el lampo de la creatividad para ofrecer y tramitar trabajo para esta juventud desesperada que lo necesita con urgencia. Dios, la verdad que lo necesita (Cap. I, Art. 6 de La Ley Orgánica de los…).

Llevar periódicamente la cultura, música y teatro, en los fines de semana, a la plaza principal de Calkiní y a los pueblos que conforman el municipio.

En fin, el compromiso de un Gobierno Municipal es infinito y es entendible que no se puedan solucionar todas las demandas, sin embargo, el pueblo sí sabe estimar la voluntad de servicio de sus gobernantes, en la medida de sus posibilidades, así que esta oportunidad de servir no se  debe desperdiciar. Le toca el turno a esa sangre juvenil adoptiva que encabeza nuestro Ayuntamiento, demostrar sus capacidades de gestión. Esta es una prueba para que despegue el ala y surque el aire para otras encomiendas en el futuro. Pues he de imaginarme, dado su vocación de servicio, que aspire a otros horizontes de más calado.

Se vale soñar, y a veces los sueños se concretan. Todo sea en bien de la tierra nativa.

 
 
Texto: Andrés González Kantún (andrescalkini@hotmail.com), 10 de agosto de 2012 / Foto: Santiago Canto Sosa, 2012