Calkiní, 9 de agosto de 2012
 
 

Por Andrés Jesús González Kantún

Un basurero al aire libre es un foco monumental de infección. El crecimiento poblacional y las nuevas formas de consumo han sido las causas para la generación de basura y por ende, la degradación ecológica en perjuicio de la salud de los seres humanos.

Un basurero de este tipo es espantosamente contaminante cuyos efectos nocivos viajan por el aire, y además es creador de fauna peligrosa. Es productor también de enfermedades de la piel, mal olor, y en invierno infecciones respiratorias, males gastrointestinales como la salmonela, etc.

 

Por lo general, un basurero lo conforma más del 50 % de desechos orgánicos que sueltan un líquido pestilente (lo derraman los camiones de basura), que se filtra por las grietas del subsuelo y contamina el manto freático (se le llama lixiviados a este proceso), incluso existe la posibilidad de que esa substancia viaje hasta lagunas y destruya la fauna ictícola (peces).

Hoy, contar con basureros a cielo raso debe considerarse como un acto irresponsable de los que manejan las riendas de los pueblos, pues condenan a las generaciones presentes y futuras a la adquisición de enfermedades cutáneas y gastrointestinales. Es necesario pensar en estrategias que las prevengan, tal como el desarrollo sustentable en la creación de otros tipos de basureros más eficientes y seguros como un relleno sanitario que aunque es caro su mantenimiento, por el uso de maquinaria y de empleados a diario, vale la pena porque la salud no tiene precio.

Calkinì ya necesita situar la orientación de su vertedero en un lugar apropiado, y pensar en ese relleno sanitario, pero deberá resituarse, pensando en que ya se han unido, en ambos extremos, las poblaciones.

Cierto, los problemas de los pueblos nunca dejan de existir, pero he ahí el talento de las autoridades para resolverlos con solvencia.

Se debe reconocer que el problema de la basura no les compete en exclusividad a las autoridades, sino que también debería cooperar la ciudadanía; menciono algunas estrategias:

La práctica de la composta: consiste en aprovechar todos los residuos orgánicos como las hojas, restos de comida y frutas, aserrín, cáscara, pasto, y luego revolverlos con tierra, airearlos constantemente y ya se tiene una buena sementera fertilizada.

Usar, como a la antigua, canastas en la compra del mercado.

Usar hojas de papel por los dos lados en los borradores de textos.

Si se usan botellas de plástico para guardar líquidos, reutilizarlas las veces que sean necesarias.

Depositar las pilas eléctricas en los contenedores, que ya existen, bueno, así se afirma. Las pilas poseen substancias nocivas como el mercurio, plomo y cadmio que pueden afectar los riñones, los huesos y el sistema reproductivo y nervioso.

Reciclar en casa la basura.

Usar bolsas reciclables.

Concientizar a la sociedad, a través de los medios de comunicación de todas índoles, que su participación es clave para disminuir estas fallas que trae un basurero.

Y, en el último de los casos, esperanzarse de una nueva tecnología israelí llamada Yuvalite —en el laboratorio aún— para procesar la basura sin separar los materiales orgánicos e inorgánicos y luego utilizar el nuevo producto para otras inventivas.

También es necesario que se incrementen los camiones de basura e instruir a los empleados en el trato con el usuario que debe ser cortés y mesurado. A veces, son  incumplidos en el servicio, si no se encuentra el dueño de casa no levantan la basura, no  obstante, que a la segunda vuelta se les puede duplicar y retribuir el pago que a veces es jugoso. No se les exige comprobantes, claro, insustancial, en apariencia, sí se entiende que esta clase de servicio no a cualquiera le gusta por la exposición a una enfermedad.

Las cartas ya están sobre la mesa, el chiste es saber jugarlas.

Este problema de delicada envergadura es una oportunidad, de las tantas que habrá, para que el partido verde, a través de su regidora electa, demuestre su capacidad de acción en el trabajo ecológico y arme proyectos sustentables en defensa de Gaya y en la salud de los calkinienses.

De todos los regidores ya electos veremos de dónde se sacan las mieles más sabrosas en beneficio de la colectividad, si así no fuere sentiremos que fuimos usados para la consecución de intereses personales y que nunca hubo vocación de servicio.

Que la madre Gea les ilumine el pensamiento para sacar la casta.

 
 
Texto y foto: Andrés González Kantún (andrescalkini@hotmail.com), 8 de agosto de 2012