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Una
de las intenciones de la UNESCO para fomentar la lectura, la
industria editorial y la protección de la propiedad intelectual
de las obras literarias, es la declaración del “Día
mundial del libro y el derecho de autor”, una celebración
que arropa en todos los continentes, proyectos y programas para
ofrecer un homenaje universal al libro y a sus autores. Cada
23 de abril, se ha convertido en la fecha simbólica para
desplegar las páginas de los libros, enviar mensajes
de paz y progreso social para la humanidad.
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| El
libro –según J. Luis Borges- “es una extensión
de la memoria y de la imaginación... es la memoria de
la humanidad”. Y verdad que sí, en cada una de
sus páginas, se materializa el pensamiento del hombre;
emana un cúmulo de expresiones y sentimientos engarzados
por experiencias y fantasías que transportan al lector
a sitios desconocidos, lugares y realidades inimaginables. Es
tal la creatividad de las mujeres y los hombres, para construir
entornos, transformar emociones, dibujar paisajes o inventar
historias de objetos reales o sucesos irreales. A través
de los libros, el pensamiento y el lenguaje, envían significados
de la cultura, la ciencia o la tecnología; también
seducen con las palabras y las imágenes. El libro es
un instrumento singular de expresión, educación
y comunicación.
En
mi opinión, los libros permiten viajar en el tiempo,
explorar sitios lejanos, conocer culturas, relacionarnos con
el pasado, interactuar con escritores, navegar entre líneas,
conquistar nuevos conocimientos, adquirir información
reciente o perspectivas del futuro. Cada página es un
horizonte por descubrir, representa un cúmulo de ideas;
conceptos y personajes que el lector es capaz de reconstruir
y así entablar una relación de comunicación
con el autor. De ahí, la importancia de revalorar la
obra de los escritores y reconocer sus creaciones, como verdaderas
aportaciones que enaltecen el idioma y la literatura. Los libros
son fuente permanente de sabiduría, medio eficaz para
fortalecer el idioma y vehículo de la cultura.
Este
2009, una de las iniciativas de la UNESCO en torno al “Día
mundial del libro” es revalorar el rol del libro en el
desarrollo de una educación de calidad y su vinculación
con los derechos humanos. Según el Director de dicho
organismo internacional, “el libro es medio que impulsa
la difusión del saber” (K. Matsuura); por esa razón,
las diferentes lenguas y autores de los diversos géneros
literarios, rinden homenaje a los libros, una verdadera fiesta
de la palabra para elogiar la irremplazable contribución
de los escritores al progreso de los pueblos y naciones.
Es
tiempo de intensificar el aprecio por los libros y el goce por
la lectura, porque sin duda, ambas actitudes promoverán
el desarrollo en lo individual y colectivo; apostar al desarrollo
de habilidades comunicativas: escribir y leer; intensificar
las actividades escolares a favor de la escritura y la lectura,
contribuirá al mejoramiento de la comprensión
lectora en los alumnos; además, fomentará el hábito
por la lectura y la erradicación del analfabetismo. Leer
en el hogar es muy buena costumbre, ofrece a los pequeños,
modelos positivos que motivan el gusto por la lectura; una actividad
de entretenimiento que puede convertirse en excelente recurso
para el estudio y la superación personal.
Amable lector, tener un libro en las manos es poseer la llave
del conocimiento y la luz de la cultura. Es tiempo de volver
a encender la antorcha oculta del conocimiento; siempre es buen
momento, para recuperar la llama de la libertad y la imaginación.
Un proverbio chino dice “Un libro abierto es un cerebro
que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que
perdona; destruido, un corazón que llora”. Regalar
un libro es señal de aprecio, mas que un presente, es
un delicado elogio; no hay fecha especial para obsequiar un
libro. Quien recibe un libro adquiere una joya.
San
Francisco de Campeche, Cam. 20 de abril de 2009. |