Es
para mí un gran honor tener la oportunidad de expresar
el sentir y el pensar de la comunidad católica
de este municipio de Calkiní en este abanderamiento
de asociaciones religiosas, evento tan importante y tan
relevante para nuestra vida cívica. Todos los aquí
presentes debemos saber y recordar que más allá
de la diversidad y pluralidad que pudiese existir en nuestra
sociedad, el hecho de tener una Bandera Nacional simboliza
por voluntad de todos, la unidad de nuestro pueblo y la
soberanía de nuestra Nación, unidad y soberanía
que nos corresponde mantener a todos los mexicanos de
hoy. La Bandera Nacional es más que un elemento
de nuestro ceremonial cívico. Nuestro lábaro
patrio es el resumen de dos vertientes de nuestra tradición,
que a través del tiempo y del espacio resume las
raíces históricas y culturales de donde
venimos como pueblo y contiene en su diseño los
mismos rasgos de las luchas que hemos enfrentado los mexicanos
por constituirnos en un Estado nacional. La Bandera Nacional
por una parte es un símbolo de identidad de todos
los que habitamos estas tierras y, por otra, es conciencia
y voluntad de ser todos iguales, de tener todos los mismos
orígenes. El escudo de nuestra Bandera Nacional
está lleno de fuerzas simbólicas y hace
presente todo nuestro pasado indígena, fuente de
inspiración y de afirmación de lo que somos
en el contexto de todas las otras culturas del mundo.
En sí la Bandera Mexicana ondea para todos y es
símbolo que incita a la concordia. La Bandera Nacional
busca la unidad entre todos los que habitamos estas benditas
tierras de Dios para avanzar en la construcción
de una sociedad incluyente y justa, que conviva con la
pluralidad y la diversidad en las maneras de pensar y
de creer de nuestros tiempos, respetando y promoviendo
todas las manifestaciones cívicas que unan y den
cohesión a la comunidad en su conjunto. Los símbolos
patrios representan ideas, ilusiones y aspiraciones de
millones y millones de mexicanos que nos han precedido
y que quisieron plasmar en estos símbolos esas
ideas, esas ilusiones, esas aspiraciones. Los símbolos
patrios nos llaman a respetar y auspiciar todas las manifestaciones
cívicas y religiosas que propicien la participación
de todos en el conocimiento y crecimiento de los valores
humanos y cristianos. Rendir los honores a nuestros símbolos
nacionales debe ser para cada uno de nosotros una muestra
evidente de compromiso personal con nuestra querida Patria.
La Bandera, el Escudo y el Himno Nacional son símbolos
de nuestra soberanía y de la unidad nacional. Los
símbolos patrios nos recuerdan siempre de dónde
venimos, son una fuerza poderosa enraizada en nuestro
inconsciente colectivo y por ello son una fuerza que nos
convoca a vernos y tratarnos fraternalmente, como hermanos
que somos. El reto que nos hacen los símbolos patrios
es entenderlos cada vez más, es honrarlos todos
los días con nuestra conducta cívica y es
defenderlos en caso de que así sea necesario. Al
entenderlos se les puede honrar mejor, se les puede amar
más; se ama más lo que se conoce que lo
que no se conoce y, evidentemente, una vez que se entiende
y ama más estos símbolos, se pueden defender
con mucha mayor eficacia porque se entiende todo lo que
encierran estos símbolos como significado de la
Patria, esta gran Patria mexicana. Los invito a mantener
el respeto y la veneración debida a nuestros símbolos
patrios que en depósito para su custodia se nos
entregan el día de hoy. Que cada día los
honremos mejor, los amemos más y los defendamos
con mucha mayor eficacia pues representan a nuestro querido
México. Que en la vida ordinaria de nuestras comunidades
religiosas ejercitemos nuestra libertad con responsabilidad
para bien de todos, que seamos mejores personas, que seamos
mejores ciudadanos y mejores cristianos buscando un México
unido donde la paz y la justicia sean realidades continuas
y permanentes, un México más grande, más
libre, más próspero y más fraterno.
Unámonos en un esfuerzo común para dejar
a nuestros niños y jóvenes un México
lleno de amor, de amor a Dios y al prójimo. Muchas
gracias.
Pbro.
José Luis Canto Sosa. Párroco de San Luis
Obispo. Calkiní, Campeche |