Calkiní, 4 de abril de 2009
 
Discurso del representante católico en el abanderamiento de asociaciones religiosas
 

C.C.P. Jorge Carlos Hurtado Valdés, Gobernador Constitucional del Estado de Campeche.

Representantes de las Asociaciones Religiosas

Honorable Presidium.

Hermanos y hermanas aquí presentes.

 

Es para mí un gran honor tener la oportunidad de expresar el sentir y el pensar de la comunidad católica de este municipio de Calkiní en este abanderamiento de asociaciones religiosas, evento tan importante y tan relevante para nuestra vida cívica. Todos los aquí presentes debemos saber y recordar que más allá de la diversidad y pluralidad que pudiese existir en nuestra sociedad, el hecho de tener una Bandera Nacional simboliza por voluntad de todos, la unidad de nuestro pueblo y la soberanía de nuestra Nación, unidad y soberanía que nos corresponde mantener a todos los mexicanos de hoy. La Bandera Nacional es más que un elemento de nuestro ceremonial cívico. Nuestro lábaro patrio es el resumen de dos vertientes de nuestra tradición, que a través del tiempo y del espacio resume las raíces históricas y culturales de donde venimos como pueblo y contiene en su diseño los mismos rasgos de las luchas que hemos enfrentado los mexicanos por constituirnos en un Estado nacional. La Bandera Nacional por una parte es un símbolo de identidad de todos los que habitamos estas tierras y, por otra, es conciencia y voluntad de ser todos iguales, de tener todos los mismos orígenes. El escudo de nuestra Bandera Nacional está lleno de fuerzas simbólicas y hace presente todo nuestro pasado indígena, fuente de inspiración y de afirmación de lo que somos en el contexto de todas las otras culturas del mundo. En sí la Bandera Mexicana ondea para todos y es símbolo que incita a la concordia. La Bandera Nacional busca la unidad entre todos los que habitamos estas benditas tierras de Dios para avanzar en la construcción de una sociedad incluyente y justa, que conviva con la pluralidad y la diversidad en las maneras de pensar y de creer de nuestros tiempos, respetando y promoviendo todas las manifestaciones cívicas que unan y den cohesión a la comunidad en su conjunto. Los símbolos patrios representan ideas, ilusiones y aspiraciones de millones y millones de mexicanos que nos han precedido y que quisieron plasmar en estos símbolos esas ideas, esas ilusiones, esas aspiraciones. Los símbolos patrios nos llaman a respetar y auspiciar todas las manifestaciones cívicas y religiosas que propicien la participación de todos en el conocimiento y crecimiento de los valores humanos y cristianos. Rendir los honores a nuestros símbolos nacionales debe ser para cada uno de nosotros una muestra evidente de compromiso personal con nuestra querida Patria. La Bandera, el Escudo y el Himno Nacional son símbolos de nuestra soberanía y de la unidad nacional. Los símbolos patrios nos recuerdan siempre de dónde venimos, son una fuerza poderosa enraizada en nuestro inconsciente colectivo y por ello son una fuerza que nos convoca a vernos y tratarnos fraternalmente, como hermanos que somos. El reto que nos hacen los símbolos patrios es entenderlos cada vez más, es honrarlos todos los días con nuestra conducta cívica y es defenderlos en caso de que así sea necesario. Al entenderlos se les puede honrar mejor, se les puede amar más; se ama más lo que se conoce que lo que no se conoce y, evidentemente, una vez que se entiende y ama más estos símbolos, se pueden defender con mucha mayor eficacia porque se entiende todo lo que encierran estos símbolos como significado de la Patria, esta gran Patria mexicana. Los invito a mantener el respeto y la veneración debida a nuestros símbolos patrios que en depósito para su custodia se nos entregan el día de hoy. Que cada día los honremos mejor, los amemos más y los defendamos con mucha mayor eficacia pues representan a nuestro querido México. Que en la vida ordinaria de nuestras comunidades religiosas ejercitemos nuestra libertad con responsabilidad para bien de todos, que seamos mejores personas, que seamos mejores ciudadanos y mejores cristianos buscando un México unido donde la paz y la justicia sean realidades continuas y permanentes, un México más grande, más libre, más próspero y más fraterno. Unámonos en un esfuerzo común para dejar a nuestros niños y jóvenes un México lleno de amor, de amor a Dios y al prójimo. Muchas gracias.

Pbro. José Luis Canto Sosa. Párroco de San Luis Obispo. Calkiní, Campeche

 
 
 
Fuente: Pbro. José Luis Canto Sosa; abril de 2009 / Foto: Santiago Canto Sosa