María del Carmen Naal Collí
 
 

El traje estilizado que presenta la señorita María del Carmen Naal Collí se encuentra confeccionado por elementos naturales que viven en nuestra comunidad y en nuestros alrededores. A simple vista, podemos apreciar el maíz híbrido, las palmas de jipi, las hojas de holoch, el conocido chui y el cuero de venado; todos éstos han sido utilizados con mucha importancia en nuestra vida cotidiana, como productos alimenticios, así como también de recursos económicos.

El maíz, alimento fundamental de los mayas, fue el más importante de los cultivos mesoamericanos. Se cree que el maíz es originario de México y Centroamérica y que procede del maíz silvestre llamado teocintle; aún se le conoce como el alimento por excelencia de los mexicanos, y actualmente sigue siendo la base de nuestra alimentación.

Los mayas, según lo expresa su libro sagrado, El Popol-Vuh, creían que los dioses habían formado al hombre primero de barro, después de otros elementos y por último creían que fueron hechos con masa de maíz híbrido, pues pensaban que los diferentes colores de éste originaron el color de la piel de los hombres, por lo tanto, las primeras cosechas eran ofrecidas a Yum'Kax, dios del maíz de las milpas y del monte en general.

Además del maíz, el holoch es utilizado para elaborar algunos alimentos conocidos como el famoso toobi holoch. En este traje podemos apreciar el holoch que decora en forma de flores el penacho y la falda.

En nuestra flora estamos privilegiados con el maíz. En nuestra fauna contamos con el venado; nuestros antepasados los tupiles eran mandados a cazar a estos animales para ofrecer un suculento manjar y la vestimenta al halach uinic, así como a la nobleza maya (almenehoob).

Los tupiles antes de salir a cazar se entregaban a kin, que para ellos representaban al dios de la caza. En su regreso, entregaban la carne al halach uinic. El consumo de este alimento sólo se presentaba en las grandes fiestas organizadas por los almenehoob que en español significa la nobleza maya.

Con la piel de venado se realizaban diferentes artesanías, como la blusa que porta Oyuki. Según El Popol-Vuh, se ofrecía al dios Xamán Ek un trono decorado con la piel del venado, ya que éste representaba al patrón de los mercaderes y de los viajeros, pues lo cuidaban en su camino en busca del venado y también para recibir algo a cambio del producto entregado.

Al igual que en tiempos pasados, actualmente la caza del venado sigue siendo una fuente de alimento y de recursos económicos; con la piel del venado se elaboran diferentes productos. En nuestra comunidad, en tiempos de Carnaval, este material es muy buscado para ser usado por los famosos osos, que hacen un inigualable disfraz representativo de Nunkiní.

La falda se encuentra confeccionada con palmas de jipi. Esta planta nos ofrece después de su cosecha artes textiles, que son elaborados por manos privilegiadas que tenemos en nuestra comunidad y en las comunidades vecinas.

Según nuestros abuelos, sus antepasados les contaban que las artesanías elaboradas eran ofrecidas a Uh, diosa de las artes textiles, del maíz y de las cosechas, y aprovechaban la luz natural de este elemento para manipular las palmas de jipi, pues éstas se volvían más fáciles de manejar para realizar muchos llamativos y bellos productos artesanales.

Con el jipi se elaboran sombreros, abanicos, zapatos, aretes, pulseras, colores y adornos de todo tipo, que representan las habilidades que posee nuestra gente que generación tras generación se sigue realizando, con el jipi que la naturaleza obsequia a nuestras tierras.

El maíz, el jipi y la piel del venado, son elementos naturales, características de nuestra comunidad; por lo tanto, no podemos dejar pasar el cuidado de estos productos para preservar nuestras tradiciones culturales.

 
Fuente: Comité Organizador // Foto: Santiago Canto Sosa