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| Dibujo
proporcionado por Iván Turriza Pinto |
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Por
Iván Turriza Pinto
Estos
son nuestros señores españoles, de nosotros
los calkinienses. Pacheco, nuestro primer señor.
Una esclava se le entregó. Ix Chen Uitzil era su
nombre. Códice de Calkiní, página 13.
Según
el acucioso investigador yucateco Ignacio Rubio Mañé,
en su libro Alcaldes de Mérida de Yucatán, Gaspar
Pacheco nació en la ciudad de Toledo capital de la provincia
del mismo nombre en España. Llegó a la Nueva España
el año de 1524 y tomó parte en la conquista de Oaxaca,
en donde demostró su crueldad con los indígenas
al emplear perros de presa en su afán por dominar a los
naturales de la región.
Fue
alguacil de la ciudad de México en el año de 1527.
En
el año de 1540 Gaspar Pacheco y su hijo Melchor se encuentran
viviendo en la Villa de San Ildefonso de los Mixtecas en la región
de los mixes.
A
pesar de su arrojo y osadía los Pacheco no habían
podido sojuzgar a los bravos guerreros mixes.
“Allí
ensayaron estos Pachecos un medio de ataque, que después
también usaron en Yucatán: Era el de los perros
de presa: amaestraban a estos animales tan diestra y perfectamente,
que con ellos ya no necesitaban de centinelas ni retenes. Los
perros velaban y cuidaban la villa, y tan pronto como veían
un indio, con sus ladridos despertaban a los soldados, en tanto
que se abalanzaban sobre el enemigo como tigres hambrientos, lo
mataban y se lo comían. Empleábanlos también
en los combates, y los indios llegaron a temerles como espantables
bestias, cuya sola vista les hacia temblar”. (1)
En
Abril de 1540 Francisco de Montejo y Álvarez de Tejeda
(El Adelantado) había depositado en su hijo Francisco de
Montejo y León (El Mozo) todos los poderes relativos a
la conquista de la Península de Yucatán. Éste
había hecho un viaje a la ciudad de México para
comprar provisiones y reclutar gente para su empresa y a su regreso
pasó por la Villa de San Ildefonso de los Mixtecas. Ahí
encontró a los Pacheco y los convenció para que
se unieran a la conquista del suelo peninsular.
Gaspar
y Melchor Pacheco llegaron a la Villa de San Francisco de Campeche
hacia finales de ese mismo año con todos sus soldados,
criados, escuderos y perros de presa, cuando Francisco de Montejo
y León se disponía a atacar los dominios de Ah Canul
ya que éstos se habían negado a someterse a su autoridad.
“Todos
los caciques reunidos en la asamblea aceptaron de buen grado la
amistad y alianza con los españoles; pero dos de los principales
caciques de Acanul, Na Poot Canché Canul y Nachan Canché
Canul rehusaron acatar la autoridad de Montejo, y se negaron con
firmeza no sólo a acudir a la cita de Campeche, sino aun
a consentir en la ocupación de sus pueblos por los españoles”.
(2)
La
batalla que sostuvieron las tropas de los Ah Canul con Francisco
de Montejo “El Sobrino” se dio el 20 de Diciembre
de 1540; pero dejemos que sea uno de los protagonistas, Blas González,
quien nos narre esta acción: “Hoy al llegar a Calkiní
nos encontramos al enemigo tras fuerte empalizada. El Capitán
Montejo, el Sobrino, ejecutando diestramente la operación
ideada por Montejo, el Mozo, y los indios, viéndose acosados
por detrás, destruida y abierta la trinchera, intimados
por el sonido de los arcabuces, hostigados por los jinetes, hicieron
gran resistencia, y por fin retrocedieron dejándonos libre
el paso hasta el centro del pueblo”. (3)
El
3 de Enero de 1541 Francisco de Montejo y León toma posesión
del Kúuchkabal de los Ah Canul: “El Capitán
General Montejo dio cierta solemnidad a su entrada en Calkiní,
como Capitán que era del cacicazgo de Acanul. Al llegar
al cabo de la población, una descarga cerrada de ballestas
y arcabuces anunció a los habitantes de Calkiní
que el Capitán General iba a entrar al pueblo, y otra descarga
lo saludó al tomar posesión de la casa en que iba
a morar. Fue recibido por el cacique Nabatún Canché
Canul, a la sombra de una corpulenta y frondosa ceiba que había
en la plaza del pueblo, y bajo cuyas ramas se acostumbraba tradicionalmente
verificar o conmemorar los sucesos importantes de la vida pública
del pueblo. Allí Nabatún Canché Canul rindió
pleitesía en homenaje al rey de España, y aceptó
su vasallaje, con la obligación de pagar un tributo en
maíz, algodón y gallinas de la tierra. Montejo nombró
por encomendero de Calkiní a Gaspar Pacheco, quien tomó
posesión de su encomienda. Nabatún Canché
Canul le obsequió con dos esclavos comprados por el pueblo
con el fin de regalarlos a su encomendero”. (4)
El
Códice de Calkiní también registra este dramático
episodio de la Historia de nuestros antepasados: “... Cuando
llegaron los españoles se henchía de sol el horizonte,
amanecía en el oriente cuando llegaron. Cuando vinieron
a llegar al cabo de este pueblo de Calkiní, dispararon
la primera vez; cuando llegaron a las puertas de la sabana dispararon
también una vez y cuando llegaron a sus casas dispararon
la tercera vez. Así lo hicieron. Se reunieron los calkinienses
a esperar que acabase de llegar el tributo de cada parte de la
región. Lo entregaron al Capitán cuando había
ya amanecido. Este es el tributo que entregaron: cien (cargas)
de maíz recogido de todos; de pavos un ciento también;
cincuenta cántaros de miel; veinte cestos de algodón
en rama. El cordón para corazas fué aportado; también
algodón hilado blanco. Este fue el tributo que recibió
Montejo bajo la ceiba, en Halim.” (5)
El
cronista español Blas González asienta que Francisco
de Montejo y León (El Mozo) permaneció en Calkiní
hasta el 10 de Febrero, saliendo ese día para Tuchicán
– Halachó. En este lugar permaneció hasta
el 15 de Julio cuando salió con rumbo a Chocholá
donde llegó el 1 de Noviembre de 1541. El 7 de Noviembre
hacen su entrada a Dzibical – Umán y el 25 de Diciembre
llegan a Ichcaanzihó. En este lugar funda Francisco de
Montejo y León la ciudad de Mérida el 6 de Enero
de 1542.
Después
de verificada la fundación Francisco de Montejo y León
procedió a nombrar alcaldes ordinarios a Gaspar Pacheco
y Alfonso de Reynoso y a los primeros regidores del ayuntamiento:
Jorge de Villagómez, , Francisco de Bracamonte, Francisco
de Zieza, Gonzalo Méndez, Juan de Urrutia, Luis Díaz,
Hernando de Aguilar, Pedro Galiano, Francisco de Berrio, Pedro
Díaz, Pedro Costilla y Alonso de Arévalo.
El
12 de Enero Francisco de Montejo sostiene combate con los indígenas
en el poblado de Tixpeual, en donde a pesar de la valentía
y arrojo demostrado por los naturales son derrotados por los invasores.
Desde
Mérida Francisco de Montejo y León se alista para
la conquista de los cacicazgos de Chakán y Ceh Pech.
El
día 23 de Enero Francisco de Montejo tiene motivos de alegría
ya que el cacique Tutul Xiu se pone a sus órdenes.
En
un esfuerzo por arrojar a los españoles de su territorio
Nachi Cocom, cacique de Sotuta, organiza un gran ejército
que ataca, el 11 de Marzo de 1542, a los invasores. El combate
fue encarnizado, pero pese a los actos de heroísmo y al
sacrificio de hombres son derrotados. El último gran esfuerzo
se había realizado, sólo podía esperarse
lo peor.
Después
de está batalla Francisco de Montejo y León dominaba
los cacicazgos de Kin Pech, Ah Canul, Chakán, Ceh Pech,
Hocabá – Homún y Xiu.
Los
españoles se preparaban para la conquista de Oriente.
A
fines de Marzo de 1542 los españoles se hayan listos para
iniciar su campaña. Francisco de Montejo y León
(El Mozo) se encargará del cacicazgo de Sotuta, al frente
del cual se encuentra el bravo Nachi Cocom. Francisco de Montejo
(El Sobrino) se hará cargo de Chikinchel, de los Tazes,
Ekab, los Cupul y Chohuac Há.
Los
españoles se dispusieron a dominar a sangre y fuego los
cacicazgos mencionados. Los actos de heroísmo y de sacrificio
se dan en los dos bandos. Unos defendiendo las tierras de sus
antepasados; los otros engrandeciendo las tierras de su monarca.
El
10 de Abril de 1543, Francisco de Montejo y Álvarez de
Tejeda (El Adelantado), nombró a Gaspar Pacheco su Lugarteniente
Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor, para la conquista
de Uaymil – Chetumal. Éste nombra como sus colaboradores
para la empresa a su hijo Melchor y a su sobrino Alonso Pacheco.
Los
Pacheco, Gaspar, Melchor y Alonso, han pasado a la historia por
los terribles excesos que cometieron en contra de los indígenas.
Sus propios coterráneos así lo confirman. Blas González
escribe: “Pacheco llega a la provincia de Cochuah momentáneamente
quieta. Exige grandes cantidades de maíz y otros productos
de los habitantes, abatidos por la guerra, y que los lleven a
través de la dificultosa región entre los distritos
de Uaymil – Chetumal. Desea acopiar abastecimientos para
enfrentarse contra el abandono de las poblaciones y la destrucción
de las mieses durante las hostilidades. Además requirió
a los habitantes que le suministrasen gran número de cargadores
y de indios de servicios. Se rehusan los mayas por esto y muchos
abandonan sus pueblos para buscar refugio en los matorrales. Pacheco
se apodera de los niños y, las mujeres, para que le lleven
sus abastecimientos, y tomó todos los comestibles que estaban
a su alcance, reduciendo al hambre a los mayas.
Pacheco
inicia la invasión de Uaymil – Chetumal. Resisten
los mayas fieramente desde el principio, pero él violentamente
realiza una de las campañas más sangrientas, y crueles
de toda la conquista”. (6)
Entre
los excesos que los españoles cometieron en Yucatán
en general y Uaymil – Chetumal en particular, Fray Diego
de Landa asienta: “Que los indios recibían pesadamente
el yugo de la servidumbre, mas los españoles tenían
bien repartidos los pueblos que abrazaban la tierra, aunque no
faltaba entre los indios quien los alterase, sobre lo cual se
hicieron castigos muy crueles que fueron causa de que apocase
la gente. Quemaron vivos a algunos principales de la provincia
de Cupul y ahorcaron a otros. Hízose información
contra los de Yobaín, pueblo de los Cheles, y prendieron
a la gente principal y, en cepos, la metieron a una casa a la
que prendieron fuego abrazándola viva con la mayor inhumanidad
del mundo, y dice este Diego de Landa que él vio un gran
árbol cerca del pueblo en el cual un capitán ahorcó
muchas mujeres indias en sus ramas y de los pies de ellas a los
niños, sus hijos. Y en este mismo pueblo y en otro que
se dice Verey, a dos leguas de él, ahorcaron a dos indias,
una doncella y la otra recién casada, no porque tuvieran
culpa sino porque eran muy hermosas y temían que se revolviera
el real de los españoles sobre ellas y para que mirasen
los indios que a los españoles no les importaban las mujeres;
de estas dos hay mucha memoria entre indios y españoles
por su gran hermosura y por la crueldad con que las mataron.
Que
se alteraron los indios de la provincia de Cochua y Chectemal
y los españoles los apaciguaron de tal manera que, siendo
esas dos provincias las más pobladas y llenas de gente,
quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra.
Hicieron (en los indios) crueldades inauditas (pues les) cortaron
narices, brazos y piernas, y a las mujeres los pechos y las echaban
en lagunas hondas con calabazas atadas a los pies; daban estocadas
a los niños porque no andaban tanto como las madres, y
si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como
los otros, cortábanles las cabezas para no pararse a soltarlos.
Y trajeron gran número de mujeres y hombres cautivos para
su servicio con semejantes tratamientos”. (7)
La
actuación de los Pacheco les valió la desaprobación
de su propia gente: “Hoy presentó ante Montejo El
Mozo, Lorenzo de Bienvenida una acusación contra las crueldades
que están cometiendo los Pacheco en la campaña de
Uaymil – Chetumal, indicando que está dejando desastrosos
efectos por regiones que estaban densamente pobladas, cuando los
Pacheco entraron han quedado despobladas en alto grado, tanto
por los combates excepcionalmente crueles como por el hambre,
ya que los mayas no tienen ocasión de sembrar sus milpas
para reponer los comestibles que destruyen o les toman los españoles.
Los habitantes de los pueblos se han marchado a regiones inaccesibles
para estar fuera del alcance de los invasores.
Dicha
denuncia ha causado general indignación, tanto en colonizadores
como en los religiosos que no fueron admitidos en la campaña
por los Pacheco. Los Montejo desaprueban la actuación de
los Pacheco pero no están de momento en situación
de reprimirlos, concretándose en permitir que se envíe
información a la corona”. (8)
En
Julio de 1544, al disponerse a entrar a Chetumal, Gaspar Pacheco
cae enfermo por lo que tiene que ser trasladado a Mérida.
Su hijo Melchor y su sobrino Alonso prosiguen la conquista de
Uaymil – Chetumal.
Estos
son los datos biográficos que se han podido recabar del
primer encomendero de Calkiní: Don Gaspar Pacheco.
Bibliografía
consultada:
1.
Juan Francisco Molina Solís. Historia del descubrimiento
y conquista de Yucatán.
México, Ediciones Mensaje, 1943, p. 191.
2. Ibidem, p. 200.
3. Paulino Romero Conde (Compilador). Crónicas de la conquista
de Yucatán,
Año 1 Número 5, p. 2-3.
4. Ibidem, p. 3 – 4.
5. Códice de Calkiní. Traducción de Alfredo
Barrera Vázquez, p. 16 – 17.
6. Paulino Romero Conde. Op cit. Año 4 Número 21,
p. 2
7. Fray Diego de Landa. Relación de las cosas de Yucatán.
México,
Editorial Porrúa, S. A. 1973, pp. 26 – 27.
8. Paulino Romero Conde. Op cit. Año 4. Número 21,
pp. 3 – 4.