Se lleva la lluvia lo que no es de nosotros
huella de una pezuña en la tierra húmeda
la ceniza de mi cigarro
colilla cadáver que descontruyen los albañiles
de los sueños
a pulmón y plomo
Pero el viento rehace los huesos con estuco de dioses
La abuela ha puesto a cocinar mis venas
raíz lirio
sollozo de niño que nace del fuego
derretida boca donde es ordenanza condimentar los
días
con la sal de los ojos
La noche conoce y desconoce
desolladora de epidermis
traga venados
busca engañar la soledad de un muro
corre aprisa venado
huye
la luna puede cargar tus tiernos ojos
Lucir en su gargantilla dos perlas oscuras
Siempre la luz, esa podrida llama que te acecha
Fuente:
Resquicios
a la imagen. Revista trimestral de Bacalar, Quintana Roo. Ejemplar
de noviembre-enero (1995). 28 pp.