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Narrativa
   
Los duendes juguetones

 

-Los juguetes de cuerdas, pilas, control remoto y los que tienen movimientos automáticos, son mejores para los niños.

 

-¡No! los que no tienen movimientos automáticos son mejores, porque el niño le da vida a su antojo.

 

Esto era lo que discutían dos duendes en el bosque. Como no se ponían de acuerdo, fueron con el duende mayor, jefe de ellos. Cuando llegaron, éste les dijo:

 

-Ya sé el problema, para ello tengo la solución. Les voy a dar la oportunidad de ser ustedes quienes se den cuenta quién tiene o no la razón.

 

Los convirtió en unos muñecos de noventa centímetros de estatura. Uno sabía correr, bailas, hablar, realizar tareas escolares e infinidad de cosas más. Todo esto indicaba la caja en que lo metieron. El otro sólo era un simple muñeco de madera, no hacía nada. El jefe les dijo:

 

-Ninguno volverá a su estado normal, hasta que los dos estén de acuerdo. El encanto se romperá solo.

 

Después de distribuirlos en diferentes jugueterías, sólo restaba ser comprados. Primero se llevaron al que sabía hacer de todo, por una familia muy rica.

 

Desde el momento en que el niño lo vio empezó a jugar con él. Se ocupaban de juegos de video, carreras, concursos de conocimientos... Al otro, lo compró una familia pobre. El muñeco fue el mejor regalo para el niño. Jugaba con él, pero siempre estaba buscando la forma en que el muñeco hiciera cosas nuevas. El niño fungía como maestro.

 

El dueño del otro muñeco se dio cuenta de algo: en todos los juegos, competencias y concursos, el muñeco siempre ganaba. Empezó a molestarse porque ningún muñeco podría ser más inteligente que él. Un día, el muñeco colmó su paciencia y lo destruyó. El duende no pudo hacer más que arrepentirse.

 

El segundo muñeco vivía feliz. Pero se convirtió en duente ante la presencia del chiquillo. Entonces los dos duendes se juntaron y le explicaron al niño pobre su desacuerdo. El niño comprendió y los dejó marcharse. De regalo le enviaron muchos juguetes labrados en madera por ellos mismos.

 

El duende mayor los citó y les dijo:

 

-Los juguetes de cuerda, pilas y control remoto, los que tienen movimientos automáticos hacen todo por el niño. Y es de retrasados pensar que un niño va a permitir que un juguete esté por encima de él.

 

No sé si los duendes tuvieron otro desacuerdo porque los dejé de frecuentar desde la vez en que me enviaron los juguetes tallados en madera.

 

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Fuente: Revista cultural "Cal-k'in". Año III. No. 5. Ayuntamiento de Calkiní, Campeche. Enero-junio de 1994. 44 pp.