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Un cuento frío/ - Raúl Vera Sánchez*

 
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Contaba Domingo Méndez que en sus tiempos de estudiante, en la muy gélidad ciudad de San Cristóbal de las Casas, una noche soñando con la muerte, ella se presentó a la orilla de su lecho e intentó asirlo por el cuello y él, para esquivar la mortal garra giró violentamente el cuerpo; aún así, la parca alcanzó a ponerle su helada mano en el rostro.

Comenzó a luchar por desasirse de la helada y huesuda mano, pero ésta más fuertemente lo agarraba y le estrujaba la faz, hasta que despertó sobresaltado, corriéndole un frío sudor por el cuerpo y un grito de terror congelado en la garganta. La explicación em ese momento fue que tenía la cara pegada a la fría pared de la habitación y fue esa misma temperatura helada la que lo indujo a tener por cierta la mano sobre sí y lo que finalmente lo despertó.

Años después, Domingo fue hallado muerto, con una máscara de terror en la cara, sobre una cama de un hotel en San Cristóbal, donde pasaba la noche. Fue un infarto, dijeron.

 

*Raúl Vera Sánchez, de Palenque, Chiapas / Fuente: Pushcagua de cuentos palencanos. Selección y nota introductoria de Amílcar Zúñiga Pliego. Palenque, Chiapas; s/fecha; 92 Págs.