El
alma es el olmo de la vida,
la realidad eterna invisible,
el universo de la poesía,
y la integridad del infinito.
Las
lágrimas del alma
son ríos de sentimientos
por donde corren las penas
a reencontrarse con Dios.
Cuando
a Dios se halla,
es el alma el que se alegra;
el alma que no le busca
lleva en su vida el dolor.
Los
dolores del alma
son los peores,
cuesta caminar con ellos,
los adormece el que sabe amar.
Porque
sólo el amor
es el alma de las almas,
el arte de las artes de vivir,
el pan que precisamos para ser.
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