Llegó
pidiendo posada, con facha de pordiosero, lleno de granos y llagas.
Por su aspecto repugnante, era rechazado por los moradores de
los lugares por donde pasaba. Tocó en la casa de una pareja
de ancianos, que al ver el aspecto de aquél hombre, se
conmovieron y uno de ellos dijo:
-Pase
usted, pobre hombre, se nota que viene cansado y hambriento.
-Tenemos
solamente un poco de frijol y tortillas. -Dijo la viejita a su
esposo-.
-Pues
mataremos una gallina para que el señor se alimente bien
y pueda recuperarse pronto -Añadió el viejo.
Le
ofrecieron lugar donde acomodarse, y mientras el viejito salía
a agarrar el pollo, la esposa ponía a calentar el agua
para pelarlo. Casi terminado de pelar el pollo, los viejitos oyeron
la voz del huésped que se dirigía a ellos:
-Cuando
terminen de pelar el pollo no tiren las plumas, recójanlas
todas, hasta las más chicas, y métanlas al gallinero.
Los
viejitos hicieron lo indicado, sin comprender por qué.
Después de haber comido juntos un delicioso caldo de gallina
y haber conversado un rato, llegó la hora de dormir y el
anciano dijo al visitante.
-Duerma
usted en la cama, se ve que necesita descansar. Nosotros dormiremos
en la hamaca.
Durmieron
como indicaron y a la media noche los viejitos despertaron de
repente, (Dios los había despertado), y vieron que la cama
era un hermoso altar. Sin embargo, de la misma forma, inmediatamente
después volvieron a dormirse; quedaría como un simple
sueño.
A
la mañana siguiente, después de desayunar, se despidió
dando las gracias por las atenciones recibidas. Apenas se había
despedido el visitante, la viejita se dispuso a arreglar la cama.
Al empezar a hacerlo, se dio cuenta de cierta cantidad de dinero
que había quedado bajo la cobija e inmediatamente salió
corriendo a alcanzar al señor.
-¡Eh!
-le dijo-. Tome señor, se le ha caído en la cama.
-No
-contestó-. Tómalo para ti, es mi manera de agradecer
tu hospitalidad, a donde voy no lo necesito -dio la vuelta y paso
a paso se perdió en la lejanía.
Mientras
tanto, la viejita regresó a la casa. Al abrir el gallinero
se encontró con una gran cantidad de gallinas y pollitos
que habían salido de las plumas y plumitas guardadas en
el gallinero el día anterior.
Recopilado
de la Sra. Alicia Latourniere
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