Con
el jardín de tus labios,
escribí los versos más puros.
Con
la pureza de tu corazón,
supe lo que es el amor.
Con
el amor que nos dimos,
hallamos el lenguaje de la vida.
Con
la vida que injertamos,
nos sentimos poetas de alma.
Descubrimos
al verso siguiente
que el amor con amor es luz,
que nos alumbra y calienta.
Nos
hicimos, pues, a la poesía
como se hacen las estrellas a la noche,
moviéndose por la nevera del mundo.
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