Un
virus pone en alerta los festejos de mayo. La influenza humana
-antes "porcina"- obliga a niños, madres y maestros
a esperar en casa. México y el mundo se mueven con tapabocas.
En
este movimiento, las manos se lavan con pánico mientras
el polvo en las ventanas llora.
Las
calles entran a dormir temprano. Los arbustos no creen en civismo;
hasta que "crezcan" respetarán las reglas de
las plantas mayores.
Por
allí va el calor quedándose inerte entre las nubes.
Las flores de mayo dicen no a los girasoles.
Comenzará
la temporada de lluvias. Ojalá y el primer huracán
no tenga el nombre de Influenza...
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En
este ejemplar, se combinan voces jóvenes y adultas, voces
que sonríen y voces que se quejan.
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