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PRESENTACIÓN

 
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El calor hace estragos. Los tragos de agua no se hacen esperar. Lo malo es que el agua, en abril y en el resto de la primavera, brillarán por su ausencia.

En este mes de sequía y calor, la literatura será manantial; quien acuda al oasis poético, se ahogará en deseos... apagará su calentura y retoñará su garganta.

En abril florecen las quinceañeras... Languidecen las sedientas bocas... La semana mayor acorta sus viacrucis... Y las playas alargan las crisis de los vacacionistas.

No todo es seco. De vez en cuando lloran las plantas, y con sus frutos ponen una esponja de miel en los poros del mundo.

Dejemos que abril comience su impertinente movimiento en la copa de los árboles, para que de las copas del viento saquemos fuerza para cargar el sol en nuestras espaldas.